CACOPHONY: “Speed Metal Symphony” (1987)

CACOPHONYCacofonía: “Disonancia que resulta de la inarmónica combinación de los elementos acústicos de la palabra”. RAE

Cuando alguien llama a su grupo “sonido desagradable”, que es más o menos la traducción de la calle y a su primer disco “Speed Metal Symphony” o es un cachondo o un temerario. O lo que finalmente fueron y son, unos fuera de serie adelantados a su tiempo que sabían perfectamente lo que se traían entre manos.

30 años después seguimos pensando que no hay mejor nombre para esta obra maestra de nuestro tiempo. Tal y como se concibió y ejecutó hay muy pocas grabaciones que se acerquen, y si lo hacen, con mucho respeto, a lo que Friedman, Becker, Marrino (cantante inefable donde los haya) y Anur (forever groove) nos ofrecieron en 1987.
Una autentica sinfonía de Speed Metal, agresividad, emoción y tecnicismo como jamás hayas escuchado y por ahora insuperable.

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GUNS N´ ROSES: “Appetite for Destruction” (1987)

Appetite_for_Destruction 2Por Luis J. Aguilar

Dentro de la naturaleza humana está el distinguirse en todos y cada uno de los distintos ámbitos de la vida, distinguirse de todos los demás,  lo hacemos con n/ropa, n/pelo, n/ coche, n/forma de trabajar, lo que hablamos y como lo hablamos… queremos diferenciarnos y que se nos note con más o menos disimulo.
En la música ocurre lo mismo pero el abanico es muy amplio y para ser un hecho diferenciador tienen que alinearse muchos planetas, varias veces y a distintas horas.
Hay muchos ejemplos y este disco para mí lo es.

El LP que me compré destila crudeza, fiereza, aptitud de sus músicos que no son /eran unos músicos asombrosos y actitud, mucha actitud, distinta a la que regía el heavy rock en ese momento.

Postureo, glam (aunque estos empezaron a peinarse así), chicas objeto, empalago y los mas académicos, tachuelas y lycra en distintos colores, tres canciones todas iguales y una de tristeza, que los heavys son los que hacen las mejores baladas. Poner los nombres que queráis, era el año 1987…todo eso por la borda, no sirve, había que empezar de cero.

Todas las canciones  tienen algo, la producción es buenísima, justa, el sonido es diferente, guitarras que suenan distintas a la principal y que dibujan acordes, matices, que por separado no tendrían significado pero compactado suena a bloque, energía , lo escuchas y adrenalizas, solos afilados y afinados justos para esa canción, las letras son hirientes con mala baba sin dejar de contar verdades, sus verdades,  “Welcome to the jungle“, “Nightrain” ,”Mr. Browstone“… alcohol, heroína, sexo, borracheras, pintas , ciudades paradisiacas al límite y mas borracheras.

Guns-N-Roses

Un cantante destacable, distinto y algo crudo sin ser molesto y tampoco técnico como un barítono rockero, aquejado de un trastorno bipolar considerable, vamos que le han dao una buena pedrá, un letrista/segundo guitarra capaz de ser la guinda de un pastel pero no el plato principal, una guitarra solista con momentos de inspiración y rabia “Sweet child o´ mine“, “Paradise city” y su final, así todas las canciones que te hacen escuchar y repetir y seguirlas, buscarles las cosquillas y empaparte de ellas.
Bajista con recursos suficientes para notarse y batería que parece un tren al tran-tran pero no desentona en ese caos alineado en forma de disco sin esquema preconcebido “Rocket queen“, “It´s so easy“.

Appetite_for_Destruction 1

Por eso y más razones es un disco diferenciador del que hablo en presente ya que aunque pasen los años y seamos más viejos si lo escuchas sigue sonando salvaje y fresco.

DREAM THEATER: “Images and Words” (1992)

Images and words

Recuerdo que compré este Cd sin haber escuchado nada de él ni del grupo en cuestión. Me interesó mucho más esta crítica de Joan Singla en Metal Hammer que la de años atrás de unos nuevos progresivos americanos llamados Dream Theater y su primer disco “When Dream and Day Unite”. Más tarde me encontré con Rush y tuve que darle la razón.
Joan me falló pocas veces. Quizá se pasó con sus apreciaciones en el “One Small Voice” de Heir Apparent, pero aún así es un vinilo al que le tengo especial aprecio.

En el 92´, con 21 añitos, me había acercado muy levemente al progresivo, de manera que seguía siendo un metalero de temas 4×4, 2×4 y 6 minutos de canción ya me parecían excesivos.
Acostumbrado como estaba al tema de inicio directo y explosivo, nunca había oído una apertura semejante con 3 escasas notas lánguidas de guitarra limpia a las que seguidamente acompañaba el teclado y una omnipresente batería y que tras un “sencillo” desarrollo instrumental de 2 minutos daban paso a la voz. James LaBrie.
Si “Pull me Under” me pareció intrincada, imaginaros “Take the time”, “Under a Glass Moon” o “Learning to Live”. Junto a esa avalancha musical que comenzaba a digerir, muy placenteramente por otra parte, “Another Day”, “Surrounded” y “Wait for Sleep”, más asequibles, hasta que ves su ejecución en directo, claro, me mantuvieron paralizado durante sus 57:07 minutos. Si lo pensamos ahora, es hasta escaso.

Pero el verdadero motivo por el que te haces seguidor, forever and ever, de Dream Theater es por “Metropolis Pt. 1 – The Miracle and the Sleeper” y sus 3 partes o movimientos tan claramente reconocibles. Una canción tan importante y sofisticada que su segunda parte no fue otra canción si no un disco completo, “Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory”, probablemente el mejor del grupo.

Y es que desde “Images and Words” ya nada volvió a ser lo mismo.

DOKKEN: “Under Lock and Key” Reed. (2014)

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El disco que forjó la leyenda.
Alex Skolnick, guitarrista de Testament, afirmó hace unas décadas en una entrevista a Metal Hammer que podía tocar de memoria todos los solos de George Lynch incluidos en el soberbio “Under lock and key”.
Dokken creó un sonido propio con una estructuras de riffs muy particular, al igual que lo era (y uso el pasado correctamente) la voz Don Dokken.
El sonido de las campanas abren majestuosamente el disco en “Unchain the night” y un riff histórico nos acompaña mientras Don Dokken canta sobre un desamor que el inigualable solo de George Lynch ampara y remata lánguidamente hasta el final.
Nueve temas después en los que hemos compartido con el cazador de chicas “The hunter”, soñado con el amor de nuestra vida “In my dreams”, visto luces que chocaban en el fin de los tiempos “Lightnin´strikes again”, sentido la soledad “It´s not love”, la rabia “Don´t lie to me” y hemos visto de nuevo el sol postrarse sobre nuestras cabezas “Will the sun rise”, el metal melódico americano nunca más volvió a ser el mismo.
En “Under lock and key” se produjo esa rara conjunción de planetas que hacen que un disco sea mítico. Tristemente, la leyenda solo duró un disco más y aún mejor, al menos para mí, “Back for the attack”, aunque ya se grabara bajo los efectos de la ruptura inminente.
Pero esta es otra historia y debe ser contada en otra ocasión”.