EXTREME: “III Sides to Every Story” (1992)

Extreme-III_Sides_To_Every_Story-Frontal¿Que qué CD llevo en el coche esta semana? Más interesante en esta ocasión es el por qué.

Todo sucedió en una inesperada y agradable cena del día de Nochebuena.
Antes de que mi acompañante hiciera presencia, intentaba pasar lo más dignamente posible uno de los días más tristes del año para estar en soledad a base de champán. Una vez reunidos, la conversación tornó a lo musical, como no podía ser de otra manera y se escucharon frases ya habituales tales como: “pues sí que tienes cds” o “no conozco a ningún grupo”. Lo normal. Y más si la persona en cuestión no comulga con unos gustos que reconozco que pueden llegar a lo enfermizo.
A pesar de algunos comentarios del tipo “mi salón es dos veces tu casa” o “¿no tienes cuchillos que corten?”, por los que en otra época esa persona hubiera sido fulminada y salido ipso facto de mi casa, la velada transcurrió de manera amena. Fue en ese momento cuando de nuevo entramos en terrenos musicales y oí aquella frase que me hizo creer en la humanidad de nuevo: “yo en mi época escuchaba mucho Extreme”.
Con lágrimas en los ojos me lancé a por mi copia del “Pornograffitti” para destripar aquella magnífica obra de funk metal (y muchísimo más) con la que ya era mi nueva amiga del alma. Pero no, aquello que tanto ansiaba no ocurrió. No conocía “When I´m president”, “It´s a monster”, “Song for love”, ni a Suzie ni a Jack Horny. Ni siquiera a Nuno. Solo el “More than words”.
No sé si fue por causa de una cierta justicia poética, pero ella no recordó que conmigo vive un carismático gato budista llamado Karu y la alergia estuvo a punto de llevarnos directos a urgencia. Gracias a Buda no pasó de algunos síntomas pero la velada tuvo que concluir abruptamente.
Aproveché, mientras reflexionaba en lo curiosa que había sido aquella noche navideña y realicé mi propia revisión en modo relax del mítico disco de los americanos.

EXTREME BAND

Una cosa llevó a la otra y aquí estamos. Teniendo en cuenta que el estallido de madurez, sensibilidad y genialidad de Extreme en “III Sides to Every Story” donde desbordaron las fronteras de su propio estilo para adentrarse en el terrenos del rock sinfónico dura 74 minutos y yo tardo unos 10 en llegar al trabajo, el disfrute de tan magna obra y sus tres “caras” perfectamente diferenciadas, está siendo parsimonioso y especialmente placentero.
Y por si os lo preguntabais, sí, hemos vuelto a hablar, pero nunca más de música.

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STEVE WALSH: “Black Butterfly” (2017)

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Hay decisiones que nos cuesta entender.
Black Butterfly” no es ni mucho menos una grabación directa y fácil como lo fueron “Streets”, “Crimes in Mind” o Khymera. Y siendo básicamente hard rock melódico, hay detalles de los Kansas de la era Steve Morse y es tan variado como lo fue “Somewhere to Elsewhere”. Trabajo especialmente sutil de Tommy Denader a las guitarras y un Steve Walsh tan conmovedor como solo él sabe.

Tanto tiempo, desde 2003, para lograr que de nuevo Steve Walsh grabe un disco de Rock Melódico. Tanto esfuerzo para reunir a Walsh con Denader, una leyenda y un referente. Tanto talento para componer un conjunto de grandes canciones repletas de garra y pasión. Y de repente, ahí están. Tres canciones en las que no participa Walsh ni en la composición ni a las voces ¿No era este un disco en solitario del de Missouri?
Lo más hiriente es que las malditas canciones en cuestión, “Winds of war”, “Now until forever” y “Mercy on me” son espectaculares. Dos bombazos melódicos y una balada para la historia magistralmente interpretados por Jerome Mazza, al que descubrimos en el curiosamente, o no tan curioso, homenaje a Kansas del grupo Pinnacle Point. Podrían haberlas grabado en clave de dueto ya que los dos tienen un tono muy similar o haberlas reservado para un próximo proyecto melódico.

Sea como fuere “Black Butterfly” por uno u otro motivo merece mucho la pena. Pero no deja de ser raro, raro.

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LYNCH MOB: “The Brotherhood” (2017)

lynch mobSi pestañeas, te lo pierdes.
Quizá un año, puede que dos y al que creíamos desaparecido tras el “necesario” disco alternativo de Dokken y otras bandas de su entorno, una más que desastrosa última actuación en Japón y un correcto retorno de Lynch Mob en 2009 con “Smoke and Mirrors”, no es otro que el inquieto y apabullante maestro de las 6 cuerdas que tanto influenció a miles de músicos y millones de fans durante toda una década y que ha creado en los últimos años una ingente discografía para todos los gustos.

Casi picamos en el anzuelo del proyecto Sweet&Lynch, que no es si no una proyección más de Michael Sweet con algunos buenos solos de George Lynch. Nada parecido a una supuesta fusión Stryper/Dokken y que no trascenderá más allá de la mera curiosidad.
Reunión cargada de nostalgia en 2012 con Jeff Pilson y Mick Brown en “Slave to the Empire” de T&N, que no deja un buen sabor de boca con unas versiones de Dokken muy forzadas.
Una decena de grabaciones en solitario tras aquel maravilloso “Sacred Groove” de 1993 y un muy interesante trio formado por Lynch, Dough Pinnick (King´s X) y Ray Luzier (Korn) denominado KXM, enclavado dentro lo “alternativo” (por decir algo) y con grandes dosis de virtuosismo.

Y por si fuera poco, 4 discos más de los rehabilitados Lynch Mob con su cantante de siempre, Oni Logan. Ninguno llega a las cotas de “Wicked Sensation” y “Lynch Mob“, pero es “The Brotherhood” el que más se acerca.
Desde las primeras notas de “Main Offender” te sumerges inmediatamente en el desierto norteamericano con las botas llenas de polvo del camino.
Riffs muy marcados, la ansiada espera hasta el solo de Lynch, Logan manteniendo su feelin´ habitual y una base rítmica contundente.

Nos despedimos con la melancolía de “Miles Away” pero con la certeza de que George Lynch siempre estará cerca.

TAK MATSUMOTO GROUP: “TGM I” (2004)

TAK_MATSUMOTO_TMG+I-365192¿Que qué CD llevo en el coche esta semana?
Pues una de esas recomendaciones de nuestro AOR Master que nos dejaron sin aliento y uno de los discos más adictivos de Hard Rock que tenemos en nuestra humilde discografía. Una vez lo pones, solo eres capaz de escucharlo una y otra vez.

Un súper grupo. Bien llamado. El sello Frontiers. Faltaría más. Eric Martin a las voces. Inigualable. Jack Blades, bajo y coros. Carismático. Bryan Tichy. Bateras todo terreno. Y un tal Tak Matsumoto a las guitarras. Muy conocido en Osaka.

El ataque guitarrero de Matsumoto es súper enérgico y roza en ciertos momentos el metal melódico. Y a pesar de ser el proyecto de un gran guitarrista, las protagonistas son las canciones. “TGM I” abre de manera tan brillante con “Oh Japan, our time is now”, “Everything passes away” y “Kings for a day” que casi no podrás creer tan inusitado despliegue de inspiración. Hard, rock, melódico y con Martin en estado de gracia.

Nunca hubo un “TGM II”. Y es que ya se sabe que cosas como estas solo se graban una vez en la vida.

DANIEL CAVANAGH: “Monochrome” (2017)

DanCav-Monochrome-smlSopor perfectamente gestionado.
Y lo decimos con mucho cariño, ya que el nuevo disco en solitario del mayor de los Cavanagh (Anathema) es una oda a todos esos momentazos melancólicos que tanto placer nos proporcionan los de Liverpool grabación tras grabación a pesar de la moderada decepción que supuso “The Optimist”, lanzado también este mismo año.
Monochrome” se puede resumir tan fácilmente como resulta disfrutarlo.
Daniel, mi amigo del alma, ha ido al grano en los 48 minutos en los que transcurren los 7 temas. El comienzo es tan perfecto con las preciosas “The Exorcist”, “This Music” y “Soho”, estas últimas con Anneke haciendo de Lee Douglas (vaya dos voces), que es inevitable ser perverso y pensar que se guardó estas canciones para él solito. “The silent flight of the raven” es una excepcional composición instrumental totalmente cinematográfica. Un breve puente de reflexión llamado “Dawn” que nos lleva con su vigoroso violín al final con dos canciones de más de ocho minutos. La lánguida “Oceans of time” con Dani y Anneke y una maravillosa melodía de piano que se entrelaza suavemente con “Some dreams come true” para cerrar de manera impecable uno de los mejores discos de rock sinfónico del año.