MICHAEL SCHENKER FEST (Málaga, Sala París 15, 27 de octubre de 2018)

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Agridulce. Y no por lo musical si no por lo personal.
Todas las entradas en las que hemos compartido juntos esas “otras historias” relacionadas con nuestro amor incondicional por la música que más nos gusta han transitado entre lo lúdico y lo romántico. Por suerte, nunca hemos tenido que romper o tirar un CD de rock o metal de nuestra discografía porque nos hacía recordar a un amor perdido. De otros estilos, sí os podemos asegurar que han salido volando por la ventana. Y muy placentero que fue.
A pesar de los avatares personales que rodearon la visita del hermano de Rudolf a Málaga y como se suele decir, no por previsible es menos dura una caída, el concierto fue magnífico.

IMG-20181028-WA0028Centrados ya en lo musical y aterrizados a escasos 10 minutos del comienzo del evento principal (de los teloneros, ni hablar me temo), todo fueron emociones.
El rubio guitarrista alemán salió al escenario, solo, con su mítica Gibson Flying V para saludarnos efusivamente y comenzar a cantar con todos nosotros “Holiday” de Scorpions y seguidamente toda la banda, incluidos los 4 cantantes, nos deleitaron con el “Doctor Doctor” de UFO. Así se comienza un concierto.

A partir de ahí todo se sucedió como si una gran locomotora pasara por encima nuestro. El set list divido entre todos los cantantes con canciones de sus distintas épocas salpicadas de temas de UFO y sin olvidar que venían a promocionar “Resurrection”. Hasta 5 canciones tocaron de su nuevo disco.
El sonido fue de menos a más. La base rítmica, sobre todo el batería Ted McKenna, fue demoledora.
Doogie White, gran personalidad y nivel de voz altísimo. Graham Bonnet & Co (su camisa blanca, corbata negra y gafas oscuras) continúa con un chorro de voz envidiable y aunque le costaron algunos temas hay que recordar que tiene ya 70 años. Disfrutamos mucho en “Desert Song”. Gary Barden, muy carismático pero prácticamente sin voz. El único borrón del concierto y más para nosotros ya que es la época de MSG que más nos gusta. Aún así, vibramos con “Attack of the Mad Axeman”, “Armed and Ready” y “Rock My Nights Away. Robin McAuley fue el mejor cantante de la velada. Con una presencia en el escenario arrolladora y una voz increíble. Solo tocaron “Bad Boys” de los 3 inconmensurables discos que el irlandés grabó con Michael Schenker y se centraron en temas de UFO. Echamos y mucho de menos “Love is not a game”, “Gimme your love” o “Anytime”. “Rock Bottom” y “Lights Out” de UFO echaron el cierre a las dos horas y media de concierto.

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¿Y qué pasa con Michael? Simpático, profesional y no solo nos emocionó con las instrumentales “Into the Arena”, “Capitain Nemo” y “Coast to Coast” si no que demostró cómo se tiene que ejecutar un solo de 15 minutos y hacer disfrutar a su público con una guitarra.

IRON MAIDEN: “Legacy of The Beast Tour” (Lisboa, 13 de julio de 2018)

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No nos cuadró la opción más lógica que era ver a Iron Maiden en Madrid. Precios disparados, un estadio olímpico enorme con capacidad para 55 mil personas y el hándicap de ver la primera hora del concierto con luz natural. Esto último ya nos ocurrió hace cinco años en Rivas y desluce mucho un espectáculo tan intenso.
Y las crónicas del concierto en el Wanda Metropolitano destacando la mala organización y el deficiente sonido hizo que nos alegráramos más de la decisión tomada.
A pesar de todas estas circunstancias, un fan acérrimo de Iron Maiden, tras el concierto en la capital escribía en twitter que “a pesar de haberlos visto doce veces en concierto, este fue el mayor espectáculo de Maiden de su historia”. Pues si hubiera venido con nosotros a Lisboa…

Organización inmaculada, cero colas en las barras y en los baños, 18 mil asistentes entre los que destacaban los extremeños y un Altice Arena muy bonito y sobre todo, con una magnífica acústica.
El que tanto The Raven Age como Tremonti, a gran nivel los dos grupos, sonaran estupendamente no nos tranquilizaba, ya que en el Barclays Center (ahora Winzik) hace dos años, ocurrió lo mismo y sin embargo Maiden no sonó todo lo bien que hubiéramos deseado. Pero todo estaba destinado a que este fuera uno de los mejores conciertos que hayamos presenciado nunca y por ende, uno de los más grandes jamás realizado por Iron Maiden.

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Tras la emoción contenida en la intro de UFO habitual y su “Doctor, Doctor” comenzó el discurso de Churchill que antecede a “Aces High”, exactamente igual que en su mítica gira del “Powerslave”. Algunas dudas con el sonido, muy potente y crudo pero algo embarullado, que continuó en “Where Eagles Dare”, donde la batería de Nicko McBrain ya empezaba a sonar como en “Piece of Mind”, y que a partir de “2 Minutes to Midnight” se equilibró y que fue uno de los fundamentales protagonistas de las 2 horas de concierto.
Janick Gers cada vez ejecuta menos solos clásicos, gracias a Dios y se dedica a los suyos en “The Clansman”, “Sign of the Cross” y “Fear of the Dark”, pero cuando le dejan vía libre en “The Number of the Beast” y “Hallowed be thy Name”, te entran súbitamente ganas de arrancarle los brazos y hacérselos tragar de la manera más dolorosa posible.
Por suerte, el resto de la banda, que por cierto, pasa absolutamente de él en el escenario, como los 18 mil que allí estábamos, está en un estado de forma admirable. Dave Murray y sobre todo Adrian Smith destacaron en su ejecución. Impecables. Como ya os contábamos, Nicko tuvo un sonido de batería demoledor y Harris es la columna vertebral como siempre.

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¿Y qué podemos decir que no se haya dicho ya de Bruce Dickinson?
El actor que hay en él y el artista ya superan con creces al mero cantante. Con un nivel de voz muy bueno, defendiendo con soltura “Where Eagles Dare” y sus tonos altos. Con cambios de vestuarios continuos. Interpretando cada canción con esa pasión que solo él sabe transmitir. Cuando ese Dickinson en prisión se acerca a la horca que cuelga en el comienzo de “Hallowed be thy Name”, uno no sabe si está ante un concierto de Iron Maiden o viendo el “Adios a la vida” (E lucevan le stelle) de Tosca de Puccini.

Que un concierto de Maiden transciende a la música en vivo convirtiéndose en un espectáculo, no es algo nuevo. Que puede parecer algo ridículo ver a Bruce luchando espada con espada con un Eddie gigante en “The Trooper”, pues también. Que casi se quema las manos mientras lanzaba fuego de sus lanzallamas en “Flight of Icarus” y tuvieron que rociarlo con extintores, no pasa nada.
Cuando ves ese avión a tamaño natural encima de las cabezas del grupo o como aparecen las vidrieras de una catedral mientras Dickinson porta una gran cruz iluminada o ves surgir las hogueras del infierno sabes que estás ante algo muy grande y que estuviste allí.

BE PROG! MY FRIEND 2017 (Pueblo Español, Barcelona, 30 de Junio)

Hemos hecho apuestas para el año que viene y si nuestros sueños se cumplen esperamos a Marillion, Dream Theater, Symphony X y Neal Morse. Igual nos hemos pasado.”
The Road, 01/08/2016

Caligulas HorseSi fue una revelación o no nunca lo sabremos, pero el hecho es que este año, entre otros, han ido Marillion y Mike Portnoy (Dream Theater) acompañado de los Haken y Eric Guillette (The Neal Morse Band). Así pues, además de ir a echar una Primitiva raudos y veloces para comprobar que nuestra clarividencia es mejor que la de Sandro Rey, nos lanzamos de cabeza por tercera vez al fenomenal festival Be Prog! My Friend de Barcelona.
Ni siquiera nos acordábamos que en las mismas fechas se celebraba el mastodóntico Rock Fest. Incluso nos cruzamos con varios Metal Head por el aeropuerto, pero nuestra cabeza estaba puesta en el rock/metal progresivo especializado.
Esa especialización y variedad del Be Prog! es la que hizo sin duda que no compitiera en absoluto con el Rock Fest. y que la asistencia que se reunió en la Plaza del Pueblo Español fuera prácticamente la misma que en otras ediciones. El marco incomparable, el ambiente sosegado, el no tener que esperar colas, la luz que se va perdiendo en el atardecer, el imponente escenario semicircular y un sonido indefraudable (palabro). Definitivamente no, Be Prog! no compite porque no tiene rival.

Nuestra presencia se limitó al viernes 30 tanto por motivos económicos como de sabiduría. Recuperarse de un día de fiesta ya cuesta. De dos es prácticamente una quimera y algunos no tenemos seguro médico privado. Y también porque en esa jornada se concentró parte de lo que nosotros consideramos el auténtico Metal Progresivo y que tantas ganas teníamos de apreciar en vivo, además de nuestros admirados y amados Marillion y los “peculiares” Ulver.

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Enfrentados a un sol en alza salieron Caligula´s Horse. Por sus caras comprobamos que no se esperaban tanta concurrencia y arropo y la presencia de un simpático paisano aussie. Lo que les hizo motivarse y darlo todo en el escenario. Con muy buen sonido para ser los primeros en liza y su metal progresivo, moderno sí, pero repletos de solos punzantes a la antigua usanza, nos ganaron. Jim Grey es un auténtico front man con una calidad de voz altísima y el guitarrista Sam Vallen consiguió que se me erizaran todos los pelos a pesar de los 26 grados que caían en ese momento en Montjuic.
Otra propuesta innovadora era la de los tres magos de Animals as Leaders, dos guitarras y batería, con su metal técnico a lo Mike Varney fusionado con progresivo contemporáneo. Hora y media de música instrumental. Y menuda hora y media. No pudimos apartar la vista de Tosin Abasi y sus tappins, con un sonido en la mezcla un poco bajo al deseado, del impasible Javier Reyes, vestido como un españolito de a pie con su camisa azul de manga larga y sus vaqueros rectos, y sus riffs entrecortados y sobre todo del batería Mark Garstka, un portento.

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¿Qué conclusiones podemos extraer del concierto que ofreció Mike Portnoy y del que disfrutamos como niños?
Que es el “puto” amo (fue prácticamente todo lo que grité durante el concierto), que añora a Dream Theater por encima de todas las cosas ya que solo interpretó temas de su ex banda querida y que aunque el grupo de acompañamiento, los británicos Haken junto a Eric Guillette sonaron y ejecutaron a la perfección la suite “The Shattered Fortress”, “The mirror”, “Overture 1928”, “Strange Deja Vú”, “Finally free” y algunos de los temas más complicados de los Theater como “The dance of eternity”, no desearíamos que un músico tan importante para este estilo y para nosotros mismos terminara haciendo versiones hasta el final de su carrera.

En el fondo y la forma soñábamos con escuchar temas clásicos y pegadizos de Marillion, al menos como regalo final en los bises. Sin embargo a la conclusión de las dos horas de música y espectáculo de luces sublimes sin cortes, sin concesiones a la galería, interpretando casi íntegramente “F.U.C.K.” junto a “This strange engine” (15:47), “The invisible man” (13:38) y “Gaza” (17:31), te das cuenta lo serio que se tomó Marillion donde estaban exactamente y que ese era nuestro regalo. Inolvidable.

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No pudimos disfrutar de Ulver por motivos que dejaremos en “personales” y de los que se hablará larga y tendidamente y con muchas risas de por medio. Puede que la culpa fuera que a las diez de la noche ya no quedaba comida más que en un puesto (el único borrón) y que nuestra cena consistiera en un improvisado mix de patatas fritas y palomitas y aún así de lo único de lo que hablábamos al día siguiente era en qué momento compraríamos las entradas para el Be Prog! 2018.
Y por supuesto hicimos nuestras apuestas: Symphony X, Dream Theater y Roger Waters. Nos hemos vuelto a pasar ¿verdad?

BLACK SABBATH: “The End Tour” (Manchester Arena, 22/01/2017)

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Confirmado.
El mejor concierto al que puedes asistir es, como ocurre con una botella de vino, el que compartes con amigos. Poco importa si Dream Theater no sonara bien en 2012 en el Palacio de Vistalegre, si una súbita alergia al ron cola con jamón serrano me privara de recordar el concierto de Iron Maiden de Rivas en 2013 o que en 2001 Judas y Savatage tocaran en el patio del colegio gaditano San Felipe Neri frente a la playa y detrás de un cementerio urbano. Mucho menos que Annihilator y Overkill tuvieran que cambiar de ubicación y los mandaran a una discoteca de verano de la provincia de Málaga, que nos tuviéramos que trasladar a Gibraltar para por fin ver a Marillion con un aforo repleto de jubilados ingleses o que en el Calderón no nos dejaran beber cerveza viendo los Rolling. Tampoco que no saliéramos de la zona del Santiago Bernabeu en todo el finde cuando AC/DC tocaba al otro lado de la ciudad, que nos fuéramos sin hotel y termináramos durmiendo en el coche en un inquietante parking de Getafe tras el concierto de Metallica, que dos posesos fans portugueses no nos dejaran en paz durante el concierto de Roger Waters en Atarfe o que acabáramos con el Jagermeister del Be Prog My Friend de Barcelona.

Y de nuevo nos liamos la manta a la cabeza y terminamos en la entrañable, acogedora y tremendamente ambientada ciudad de Manchester a pesar de sus tres grados de media, de que no pudiéramos ver el sol en dos días y de que la policía inglesa me requisara el desodorante y el champú en el aeropuerto. Nuestra intensa actividad culinaria, claro respeto a la ciudad que nos acogía, casi nos hace olvidar el principal motivo del viaje. Pero una más que acertada parada en el Hard Rock Café repleta de metaleros de todas las edades, aunque nos imponíamos los maduros, nos volvió a despertar el gusanillo de poder ver, por primera y última vez seguramente, a Black Sabbath.

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Nadie a estas alturas podría asegurar que esta es la última gira de Ozzy & Co, pero sí que con seguridad es una de las bandas clásicas que ofrece un espectáculo más puro. Con una puesta en escena austera y aún así impactante gracias a la espectacular pantalla que pendía sobre sus cabezas y al carisma de Butler, Iommi y Osbourne. Fenomenal fichaje el de Tommy Clufetos que actualiza sin paliativos el sonido Sabbath. Solo tres instrumentos y el Manchester Arena y las veinte mil almas allí congregadas no dábamos crédito a la contundencia de Clufetos, a la velocidad de los dedos de Geezer Butler, la fiereza de los riffs de Tony Iommi y a un Ozzy en estupendo nivel de forma.

img-20170122-wa0014Comienza a sonar “Black Sabbath” y ninguno nos atrevimos a levantarnos de nuestros asientos en la hora y media de concierto, como si un respeto ancestral nos lo prohibiera y solo nos permitiera mover la cabeza, puntear agazapados y aplaudir al final de cada tema. Todo más propio de un concierto de cámara. Nunca había visto algo así.

Para mi fueron especialmente emocionantes “Snowblind”, “War Pig”, el único tema en el que el público interactuó e “Into the Void” con Iommi destrozándonos con el riff más brutal de Sabbath de toda su carrera. Una pena que “Sabbath Bloody Sabbath” solo sonara como intro para el magnífico solo de batería de Clufetos, que los pubs cercanos ya no sirvieran cerveza y que en seis horas tocara diana para volver a nuestra soleada Málaga.

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Todos, cada uno de ellos y algunos más que vendrán, fueron y serán el mejor concierto al que he asistido jamás.

IRON MAIDEN: The Book of Souls World Tour (Madrid, 13 de julio de 2016)

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¡Scream for me Madrid!
33 años esperando para poder escuchar ese grito de Bruce Dickinson. Estuvimos hace 2 en el Sonisphere de Rivas pero por circunstancias, llamémosles “técnicas” y bajo el paraguas de la Guardia Civil, no pude disfrutar de ese concierto de Maiden como me hubiera gustado.

iron-maiden-bruce-dickinson-madrid-2016De manera que este era nuestro momento. Entradas, AVE, hotel y camisetas. Todo gestionado de modo eficaz y pulcro. A escasos 10 minutos del Barclays Center, temperatura media en la ciudad muy agradable, excelentes caldos y carne de la tierra. La compañía aún mejor.
Las 3 conclusiones que sacamos del concierto, disfrutado al máximo, como si hubiéramos tenido una regresión a los 12 años, son que, los pabellones destinados al deporte no terminan de sonar del todo bien, que el brazo izquierdo de Dickinson tiene viva propia sin duda y que hay que acabar con Janick Gers de una vez por todas. Hemos llegado a la teoria de que los miembros de Iron Maiden son excelentes personas y que Gers es su amigo. No hay otra explicación para que siga en el grupo. Como buenos amigos que son y conocedores de sus defectos, incluso le habían preparado una zona en el escenario acotada, de la que no se salió, excepto para alguna ridícula carrerita. Su actitud en el escenario es más que lamentable. Musicalmente no aportó más que sus solos en “Blood Brothers” y “Fear of the dark”. Estoy pensando en recoger firmas para darle una muerte digna.

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Lo bueno es que estábamos preparados y sabíamos dónde iban a posarse todas nuestras miradas. Así que puntuales como un clavo y tras unos interesantes The Raven Age, que sonaron incluso mejor que los propios Maiden con su metal contemporáneo, comenzó a sonar el “Doctor, Doctor” de UFO. El ambiente era magnífico tanto fuera como dentro del recinto. 15 mil personas abarrotaron el pabellón. Era un espectáculo solo mirar desde lo alto. Un sonido muy potente que me sorprendió, algo embarullado en los graves y que fue mejorando, aunque no fue perfecto, como os comentaba, posiblemente por la propia reverberación del pabellón. Los solos de Smith y Murray destacaban por encima de todo. Bruce, incansable y a buen nivel vocal, cambiándose de ropa más que una diva en el teatro. Defensa de su nuevo CD como si del primero se tratara, como es costumbre en Iron Maiden, que sigue sin dormirse en los laureles. Yo hubiera incluido “The Great Unknow” en lugar de “Death or Glory”, pero sonaron las mejores canciones de “The book of souls” (“Empire of the clouds” por ahora es inviable). Un buen puñado de clásicos “Hallowed be thy name”, “Number of the beast”, “The trooper”, “Iron Maiden” y algunas sorpresas como “Children of the damned”, “Powerslave”, durante la que enloquecí de placer y un increíble “Wasted Years” para poner el broche final.

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Always look on the bright side of life”, como bien cantan los Monty Python al final de cada concierto de Iron Maiden. Ese día lo hicimos.