BAD COMPANY: “Here comes Trouble” (1992)

BAD COMPANYHa habido grupos que han sido por momentos una mera extensión de su cantante. En el caso de Bad Company en dos ocasiones.

La personalidad y carisma tanto de Paul Rodgers como de Brian Howe llevaron a que estas dos versiones tan distintas de una misma banda fueran ni más ni menos que el instrumento en el que se reflejaban las inquietudes individuales de sus líderes. El resto meros gregarios.

Nadie discute la calidad de la reencarnación de Bad Company en un grupo de AOR y que “Holy Water”, “Dangerous Age” y sobre todo “Here comes Trouble” son ya tres clásicos del rock melódico. Lo que sí es una máxima absolutamente demostrable es que “si os encanta el AOR, moriréis por este disco; si sois fans de Bad Company, el retrete es el mejor sitio en el que lo tiraríais”.

Here comes Trouble”, grabación descatalogada por motivos incomprensibles, es el mejor disco de la era Howe con temas tan deslumbrantes como “Stranger than fiction”, “This could be the one”, “Both feet in the water”, “What about you” y “Hold on to my heart”.

Puro AOR maldito.

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IRON MAIDEN: “No Prayer for the Dying” (1990)

220px-IronMaidenNoPrayerForTheDyingEl disco olvidado. Del que ya nunca hablan las crónicas y cuyas canciones parecen sepultadas bajo una enorme capa de arena en el perdido desierto de los álbumes malditos.

Un disco al que no se le puede reprochar nada excepto estar precedido por cinco obras intemporales y patrimonio del ideario musical de millones de almas y escoltado por un clásico, “Fear of the Dark”.

La última gran portada de Derek Riggs, el primero sin Adrian Smith y el último producido en solitario por Martin Birch.

El último y el primero. Fin y renacimiento.

Bruce con la mente ya puesta en su inminente carrera en solitario y Harris incapaz de componer un tema de más de seis minutos.
Directo y potente. Sin relleno ni artífico pero manteniendo un sonido de añoranza entre el “Somewhere in time” y “Seventh Son…”.

Con permiso de “Brave New World”, el último gran disco de Iron Maiden y aún no superado.

FOREIGNER: “Unusual Heat” (1991)

foreigner_unusual_heatHay discos malditos, incluso antes de su grabación.
Las circunstancias que les rodean suelen ser las mismas; la marcha de un artista de renombre, el doloroso intento de sustituirlo y su improbable aceptación por parte de los seguidores más acérrimos. Si a esto le añadimos el devastador virus grunge que asoló los 90´, las pérdidas musicales fueron incontables.
La voz de Johnny Edwards era lo suficientemente diferente a la de Lou Gramm para evitar las comparaciones y además “Unusual Heat” seguía a la perfección el guión de sus imponentes predecesores con un par de hits, tres canciones de lujo y un puñado de buenos temas hardrockeros.
Only heaven knows”, “Lowdown and dirty”, “I´ll fight for you”, “When the night comes down” y “Safe in my heart” deben tener el reconocimiento que se les negó tan injustamente.

FOREIGNER: “Mr. Moonlight” (1994)/ JOURNEY: “Trial by Fire” (1996)

mrmoonlight

Una historia interesante que contar. Un cuento que ya has escuchado y que como ocurre en multitud de ocasiones es mentira.

Uno de los grupos más importante de la historia se reúne tras años de silencio, con rupturas más o menos sonadas y con el afán de volver a enseñarnos (por eso son “maestros” ) a disfrutar del rock melódico de alta gama.
No había otro motivo (lo siento prensa amarilla rockera). A esas alturas todos eran ya multimillonarios. Suspicacias cero.
El intento suele tener un resultado de deriva importante. No es este el caso y el cuento que se ha transmitido de generación en generación deja de tener sentido.
Los enfermos que seguimos en “el camino de la locura”  tenemos grabado a fuego “Escape” y “4” como dos de los pilares para entender el AOR y el Rock Melódico. Pero yo os digo, hoy y ahora, que a pesar de ser grandes discos, no son los mejores (sé que muchos están pensando que he vuelto a abusar del Larios con tónica).

La búsqueda de la grabación redonda, sin fisuras, del minuto uno al último es ardua y escasa. Pero cuando se conjugan la madurez y la falta de presión discográfica por vender millones de copias, el intento de recuperar la magia y volver a tomarse algo con los viejos amigos, se convierten, como quien no quiere la cosa, en el mejor álbum que jamás hayan grabado.
Gramm, Jones, Perry, Cain y Schon relajados. Es como jugar un partido con el Dream Team del rock melódico. Has metido una canasta y porque te han dejado.
Sería una lástima que os hubierais quedado en el cuento de “otro disco de reunión”. Os perderíais las mejores grabaciones de Foreigner y Journey. Y lo que es peor, a Lou Gramm en la fascinante e injustamente desconocida balada “Until the end of time”, la melodía sin igual de ”Real World” o “I keep hoping”. A Steve Perry en “Message of love”, “When you love a woman” o uno de los mejores mid tempo de todos los tiempos “Still she cries”.
No creáis todo lo que os cuenten.

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