BE PROG! MY FRIEND (Barcelona, Pueblo Español, 1 & 2 de julio de 2016)

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Una vez que la temporada estival de festivales se ha acabado para nosotros y el mundo real te vuelve a golpear (y por el que damos gracias), es hora de reflexionar y valorar nuestras experiencias.

Y 2 años después, volvimos al Be Prog! Casi sin saberlo empezamos con ellos en lo que se ha convertido en una referencia para los festivales musicales de nuestro país. El entorno y los artistas, fuera de toda duda, se convertirían en paja si la organización técnica no estuviera a la altura y como los buenos vinos, van mejorando mientras más respiran. Tras su excelente estreno de 2014, se han notado mejoras en lo que a la supervivencia y comodidad de los asistentes se refiere con más puestos de avituallamiento y la implicación de comercios  cercanos y musicalmente, en esta edición, han dividido los grupos en 2 jornadas. Lo que nos ha parecido un acierto, sobre todo porque el formato de día grande único no ha desaparecido, los cabezas de cartel estaban encuadrados todos en sábado, pero a su vez te permitía disfrutar de otras bandas emergentes o menos populares justo el viernes anterior, con algo menos de aforo y sin prisas. Perfecto. Habrá que valorar si económicamente pueden sostenerlo, pero siempre teniendo en cuenta que la media de edad del Be Prog! supera los 40 y no somos un perfil de macro festivales, tiendas de campañas y botellón. Los 90€ de la entrada denota que la organización conoce a sus clientes.
Musicalmente y una vez comprendido que el Be Prog! es mucho más que rock progresivo, aunque nunca se olvidan del sonido clásico, y que lo que llamamos “prog” engloba grupos y artistas de distintas generaciones que destacan por un sonido diferente, por su dominio de los instrumentos, por los arreglos intrincados y por los pasajes preciosistas, el cartel es cada año difícil de superar.
Hemos hecho apuestas para el año que viene y si nuestros sueños se cumplen esperamos a Marillion, DreamTheater, Symphony X y Neal Morse. Igual nos hemos pasado.

the-gentle-stormNos acercamos el viernes a ver y escuchar a los rusos I am the Morning y su rock sinfónico/gótico a base de piano, chelo y batería y empezamos a gozar del excelente sonido que la Plaza Mayor de El Pueblo Español ofrece y de la extraordinaria voz de la joven Marjana Semkina. Un mero aperitivo de lo que nos esperaba el sábado.
¿Era ese el puesto para una artista del calibre de Anneke Van Giersbergen? Sin duda que no. Pero ni los 30 grados al sol que padecimos tanto nosotros como los blanquísimos Anneke y su banda, ni comenzar mientras el público seguía entrando al recinto nos impidió disfrutar de uno de los mejores conciertos de la tarde. Temas de The Gentle Storm, Devin Townsend, Ayreon y The Gathering. Una gozada.
Algo cansinos nos parecieron Between the Bury and Me, y en general este tipo de grupos, que tuvieron además un sonido algo embarullado, pero a los que hay que admirar como los tremendos músicos que son.
Sorpresa por la cantidad de camisetas de Magma que había en el recinto, pero no por su música. Recordemos que este festival nunca se olvida de los clásicos y la presencia de los franceses trajo mucho revuelo. Magma es difícil hasta para los fans más acérrimos del progresivo y no defraudaron con sus complejísimas composiciones de prog, jazz, fusión cantadas en un idioma inventado.

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Podríamos ver a Opeth las veces que hicieran faltan. Son unos de los mejores grupos que hay sobre la faz de la tierra. “Miguelito” Akerfeldt, como se coreaba desde el público, haciendo de las suyas y mi amado Fredrik Akkesson apabullando. El sonido en ese instante ya era inmaculado y especialmente brutal para los dioses suecos. Vamos a terminar con “Deliverance” y os calláis. Cabritos.
Casi sin respiración nos quedamos cuando la enorme pantalla, solicitada expresamente por Mr. Wilson, empezó a proyectar las imágenes del artista Lasse Hoile, tan unido a la carrera de este artista definitivo. Me hubiera gustado ver especialmente a Marco Minemman en la batería, pero su sustituto Craig Blundell de la banda progresiva Frost, fue todo un descubrimiento para mí. Otro animal.Tardé en reconocer al otro nuevo, Dave Kilminster, músico habitual de Roger Waters, en las guitarras. Pura elegancia y técnica. Y qué decir de las 2 horas de concierto de Steven Wilson. De su amplio repaso al inconmensurable “Hand.Cannot.Erase.” Las 3 canciones de Porcupine Tree, “Lazarus”, “Sleep together” y “The sound of Muzak”. El fantástico “Don´t hate me” de su último EP. Mis queridas “Harmony Korine” e “Index” o el final con “The Raven That Refused To Sing”. Como siempre tímido pero muy simpático y como esperábamos, un concierto que retendremos en nuestra memoria.

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Mi cuerpo no aguantó más en pié aunque pude escuchar con claridad lo bien que sonaban los cañeros progs Textures, que tuvieron que lidiar con lo que supone tocar después de Opeth y Wilson y aún así tuvieron su público (entre ellos mis enardecidos acompañantes ¡Textuuuures!).
¿Qué nos esperará el año que viene en el Be Prog!? Confiamos en que tomen nota de nuestras sugerencias y si no, también iremos.

ROGER WATERS THE WALL (2015)

ROGER WATERS THE WALL PORTADA

Demoledor.
Sobre todo para personas que, como yo, han ido edificando y esculpiendo su vida bajo la sombra de un pasado traumático.
Siempre me gustó la cita; “El pasado es como las arenas movedizas, cuanto más intentas salir, más te hundes en ellas”, pero, como le ocurre a Roger Waters, no estoy de acuerdo con ella.

Los fantasmas del músico británico, espléndidamente retratados en la obra cumbre (algunos se que no estarán de acuerdo) de Pink Floyd, “The Wall”, han marcado toda su carrera, pero en vez de ignorarlos para que no te engullan, Waters vuelve una y otra vez sobre ellos con el objetivo de no olvidarlos, puesto que nos han hecho tal y como somos.
Y es que Roger Waters, desde que puso este espectáculo al servicio de la caída del muro de Berlín, ha convertido esta historia alucinógena y claramente autobiográfica en un alegato contra los totalitarismos y especialmente contra las guerras que nos asolan.
Este concierto/documental en el que Waters ha intentado cerrar el círculo narrando en clave de road movie su viaje para visitar las tumbas de su abuelo y su padre muertos en las dos grandes guerras combinado con las imágenes de la gira, es no solo muy emotivo, si no visual y musicalmente tremendamente impactante.

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Un vida para hacerte reflexionar y el que ha sido uno de los mayores espectáculos musicales de la historia.

 

THE NEAL MORSE BAND: “The Grand Experiment” (2015)

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Qué difícil lo van a tener este año.

Hablo de las jóvenes promesas. Con personalidades tan ilustres como Wilson, Morse, publicando en este año, Toto, a la espera de Dream Theater y Symphony X y en el estado de forma en que se encuentran (Symphony son la gran incógnita), les va a costar entrar entre los mejores.

La suficiencia compositiva, que no prepotencia, de Neal Morse & CO se desarrolla esta vez en la determinación de no llevar ni una sola nota escrita antes de grabar y sí en reunirse como buenos amigos en el estudio y crear desde cero a bases de jams. Es duro de creer cuando el resultado es tan abrumador como “The Grand Experiment”.

Suficientemente diferente a “Momentum” o “Sola Scriptura”, nos encontramos al Morse directo y fresco de Spock´s Beard. Un disco más asequible y de menor duración, 52:44 (me da la risa al pensar que hace unos días escuché de nuevo el clásico de TNT, “Tell no tales”, con un Total Running Time de 30:36 y 11 canciones). También nos han gustado especialmente sus colaboradores Eric Gillette y Bill Hubauer, con unas voces preciosas que se empastan perfectamente en todas las composiciones en las ya no es protagonista absoluto Neal Morse. Estamos ante una auténtica banda. Y Mike Portnoy magnífico, por supuesto y sin cantar, mejor aún.

The call”, el tema de apertura, junto a “The Grand Experiment”, son los exponente más claros de su hard rock progresivo, quasi metal, enérgico, positivo y de nivel extraplanetario. Duros y de alma comercial en “Agenda”. El tema más flojo, aunque no hay que olvidar que esto no es más que una sublime jam sesión (me entra la risa again).

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Desde una distancia inalcanzable me imagino a toda la Neal Morse Band, observándonos sobre una altísima atalaya mientras escuchamos atónitos las guitarras acústicas y las armonías vocales de nuestra favorita “Waterfall”, que sin llegar a ser “June” es alarmantemente buena, para posteriormente descender y dejarte sin aliento con los 26:42 minutos (casi el disco de TNT) de la obra maestra progresiva que supone “Alive Again”.

¿El mejor disco de Morse? Sinceramente, no lo sé. ¿El que más nos ha gustado? Un rotundo sí.

STEVEN WILSON: “Hand, Cannot, Erase” (2015)

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El más clásico de todos.

Esperábamos quizás otra grabación innovadora y rompedora y partiendo que ningún Cd de Steven Wilson es fácil, la sorpresa contenida en “Hand, Cannot, Erase” está en su clasicismo. Un disco conceptual de rock sinfónico, menos progresivo que “The Raven…”, pero compartiendo más elementos comunes que con “Insurgentes” y “Grace for drowning” (la joya de la corona). Con su Intro y su epílogo. Parte central in crescendo y voces femeninas. Homenajes directos a Yes, Marillion y Pink Floyd. Todo donde debe estar. Sin sobresaltos y de una belleza absoluta.

En este excepcional “Hand, Cannot, Erase” las acústicas, los mellotrones, el Hammond y las melodías ganan la partida a los efectos electrónicos y la experimentación y el laboratorio sonoro del Dr. Wilson se convierte en una biblioteca tranquila donde disfrutar escuchando.

Tras la introducción de esta historia basada en la vida de una mujer de éxito en una gran urbe a la que tras su fallecimiento nadie reclama el cadáver tras tres días, en las que la amistad, el trabajo, la soledad, la vida misma al fin y al cabo, “3 years older”, uno de los temas más progresivos junto a “Home Invasion” y comienzan a desgranarse las intenciones de Wilson de hacernos partícipes de la historia y de la que tras “Hand, Cannot, Erase” y su maravillosa melodía ya no podrás escapar hasta la preciosa “Happy return” y la celestial “Ascendant here on”.

Muchos momentos íntimos, incluso guiños al hard rock y tiempo para la excelencia en “Routine”, uno de los grandísimos temas de este disco, en el que la voz de Ninet Tayeb, aunque breve, la convierten en una de las protagonistas de todo el Cd, así como la lánguida guitarra a lo Mark Kopfler, la instrumental “Regret #9”, con un Adam Holzam sobresaliente y un solo de ensueño y “Ancestral”, con Guthrie Govan fino, fino, musicalmente más Akerfeldt que Wilson y con las guitarras más duras que haya grabado desde “Fear of a blank planet”.

Qué decir de la banda (no hace falta ya nombrar a Minemman y a Beggs) y del formato artístico que acompaña cualquier obra de Wilson y de un gusto supremo.

Como diría nuestro blogero cinéfilo favorito: “Must listen”. Yo diría más: “Don´t be a fool man”.