DANIEL CAVANAGH: “Monochrome” (2017)

DanCav-Monochrome-smlSopor perfectamente gestionado.
Y lo decimos con mucho cariño, ya que el nuevo disco en solitario del mayor de los Cavanagh (Anathema) es una oda a todos esos momentazos melancólicos que tanto placer nos proporcionan los de Liverpool grabación tras grabación a pesar de la moderada decepción que supuso “The Optimist”, lanzado también este mismo año.
Monochrome” se puede resumir tan fácilmente como resulta disfrutarlo.
Daniel, mi amigo del alma, ha ido al grano en los 48 minutos en los que transcurren los 7 temas. El comienzo es tan perfecto con las preciosas “The Exorcist”, “This Music” y “Soho”, estas últimas con Anneke haciendo de Lee Douglas (vaya dos voces), que es inevitable ser perverso y pensar que se guardó estas canciones para él solito. “The silent flight of the raven” es una excepcional composición instrumental totalmente cinematográfica. Un breve puente de reflexión llamado “Dawn” que nos lleva con su vigoroso violín al final con dos canciones de más de ocho minutos. La lánguida “Oceans of time” con Dani y Anneke y una maravillosa melodía de piano que se entrelaza suavemente con “Some dreams come true” para cerrar de manera impecable uno de los mejores discos de rock sinfónico del año.

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STEVEN WILSON: “To the Bone” (2017)

 

steven wilsonYa estábamos avisados.
Es posible que la culpa de tanto rasgamiento de vestiduras y soliviantado sea del propio Wilson cuando afirmó que iba a grabar un disco de pop rock progresivo.
A pesar de ser fans absolutos de los estilajos y estiletes tales como el Proto Doom y el Atmospheric Funeral Metal, sinceramente no comprendemos ese concepto.
La propia idiosincrasia del pop niega el progresivo. Al igual que negaría al jazz. Y el jazz y el progresivo a su vez el tecno (que no consideramos ni siquiera un estilo de música si no un conjunto de números binarios que suenan). En fin.
Antes de enrocarnos en estas opiniones, personales, y que darían para un libro, lo que está claro para nosotros es que “To the Bone” es simple y llanamente un disco de rock con dos temas pop.

Ni siquiera hay una línea argumental clara. Es más bien una colección de retales.
Dos canciones pop, una interesante, “Song of I” (influencias Peter Gabriel) y otra simpática, “Permanating”. Otras dos, de lo mejor, que parecen extraídas de las sesiones de “Hand Cannot Erase”, “Pariah”, con la maravillosa Ninet Tayeb y “Refuge”.
Rock directo en “To the bone”. Un conjunto de buenos temas con tintes sinfónicos que bien podrían estar en cualquier Cd de Blackfield, “Same asylum as before”, “Nowhere now”, “Blank tapes” (Ninet de nuevo), “Song of unborn” y algún que otro innecesario como “People who eat darkness” o “Detonation”.
Todo está producido de manera impecable, como no dudábamos, y con unos músicos tan contrastados como Begg, Holzman y Blundell cuyo sonido y forma de ejecutar hacían imposible que “To the Bone” fuera un disco de pop exclusivamente. Escuchad las baterías de Craig Blundell y el trabajo encomiable de Steven Wilson en las guitarras.
Probablemente sea la grabación en la que más libre ha estado Wilson con su voz y podemos disfrutarlo en muchos más registros de los que nos tenía acostumbrados.

Steven-Wilson

Un buen número de fans no terminaron de aceptar “Hand Cannot Erase” y después de “To the Bone” es probable que no vuelvan.
Cierto es que a un músico como Steven Wilson poco le podemos exigir cuando nos ha dado tanto. Y por su trayectoria ecléctica no nos ha extrañado en absoluto que haya introducido nuevos elementos en esta ocasión.
Los de siempre estaremos ahí y defenderemos muchas de las canciones incluidas en “To the Bone” aunque no hayamos entendido exactamente lo que ha querido hacer.

BE PROG! MY FRIEND 2017 (Pueblo Español, Barcelona, 30 de Junio)

Hemos hecho apuestas para el año que viene y si nuestros sueños se cumplen esperamos a Marillion, Dream Theater, Symphony X y Neal Morse. Igual nos hemos pasado.”
The Road, 01/08/2016

Caligulas HorseSi fue una revelación o no nunca lo sabremos, pero el hecho es que este año, entre otros, han ido Marillion y Mike Portnoy (Dream Theater) acompañado de los Haken y Eric Guillette (The Neal Morse Band). Así pues, además de ir a echar una Primitiva raudos y veloces para comprobar que nuestra clarividencia es mejor que la de Sandro Rey, nos lanzamos de cabeza por tercera vez al fenomenal festival Be Prog! My Friend de Barcelona.
Ni siquiera nos acordábamos que en las mismas fechas se celebraba el mastodóntico Rock Fest. Incluso nos cruzamos con varios Metal Head por el aeropuerto, pero nuestra cabeza estaba puesta en el rock/metal progresivo especializado.
Esa especialización y variedad del Be Prog! es la que hizo sin duda que no compitiera en absoluto con el Rock Fest. y que la asistencia que se reunió en la Plaza del Pueblo Español fuera prácticamente la misma que en otras ediciones. El marco incomparable, el ambiente sosegado, el no tener que esperar colas, la luz que se va perdiendo en el atardecer, el imponente escenario semicircular y un sonido indefraudable (palabro). Definitivamente no, Be Prog! no compite porque no tiene rival.

Nuestra presencia se limitó al viernes 30 tanto por motivos económicos como de sabiduría. Recuperarse de un día de fiesta ya cuesta. De dos es prácticamente una quimera y algunos no tenemos seguro médico privado. Y también porque en esa jornada se concentró parte de lo que nosotros consideramos el auténtico Metal Progresivo y que tantas ganas teníamos de apreciar en vivo, además de nuestros admirados y amados Marillion y los “peculiares” Ulver.

Animals

Enfrentados a un sol en alza salieron Caligula´s Horse. Por sus caras comprobamos que no se esperaban tanta concurrencia y arropo y la presencia de un simpático paisano aussie. Lo que les hizo motivarse y darlo todo en el escenario. Con muy buen sonido para ser los primeros en liza y su metal progresivo, moderno sí, pero repletos de solos punzantes a la antigua usanza, nos ganaron. Jim Grey es un auténtico front man con una calidad de voz altísima y el guitarrista Sam Vallen consiguió que se me erizaran todos los pelos a pesar de los 26 grados que caían en ese momento en Montjuic.
Otra propuesta innovadora era la de los tres magos de Animals as Leaders, dos guitarras y batería, con su metal técnico a lo Mike Varney fusionado con progresivo contemporáneo. Hora y media de música instrumental. Y menuda hora y media. No pudimos apartar la vista de Tosin Abasi y sus tappins, con un sonido en la mezcla un poco bajo al deseado, del impasible Javier Reyes, vestido como un españolito de a pie con su camisa azul de manga larga y sus vaqueros rectos, y sus riffs entrecortados y sobre todo del batería Mark Garstka, un portento.

Portnoy

¿Qué conclusiones podemos extraer del concierto que ofreció Mike Portnoy y del que disfrutamos como niños?
Que es el “puto” amo (fue prácticamente todo lo que grité durante el concierto), que añora a Dream Theater por encima de todas las cosas ya que solo interpretó temas de su ex banda querida y que aunque el grupo de acompañamiento, los británicos Haken junto a Eric Guillette sonaron y ejecutaron a la perfección la suite “The Shattered Fortress”, “The mirror”, “Overture 1928”, “Strange Deja Vú”, “Finally free” y algunos de los temas más complicados de los Theater como “The dance of eternity”, no desearíamos que un músico tan importante para este estilo y para nosotros mismos terminara haciendo versiones hasta el final de su carrera.

En el fondo y la forma soñábamos con escuchar temas clásicos y pegadizos de Marillion, al menos como regalo final en los bises. Sin embargo a la conclusión de las dos horas de música y espectáculo de luces sublimes sin cortes, sin concesiones a la galería, interpretando casi íntegramente “F.U.C.K.” junto a “This strange engine” (15:47), “The invisible man” (13:38) y “Gaza” (17:31), te das cuenta lo serio que se tomó Marillion donde estaban exactamente y que ese era nuestro regalo. Inolvidable.

Marillion 2

No pudimos disfrutar de Ulver por motivos que dejaremos en “personales” y de los que se hablará larga y tendidamente y con muchas risas de por medio. Puede que la culpa fuera que a las diez de la noche ya no quedaba comida más que en un puesto (el único borrón) y que nuestra cena consistiera en un improvisado mix de patatas fritas y palomitas y aún así de lo único de lo que hablábamos al día siguiente era en qué momento compraríamos las entradas para el Be Prog! 2018.
Y por supuesto hicimos nuestras apuestas: Symphony X, Dream Theater y Roger Waters. Nos hemos vuelto a pasar ¿verdad?

BE PROG! MY FRIEND (Barcelona, Pueblo Español, 1 & 2 de julio de 2016)

Poster_Be_Prog

Una vez que la temporada estival de festivales se ha acabado para nosotros y el mundo real te vuelve a golpear (y por el que damos gracias), es hora de reflexionar y valorar nuestras experiencias.

Y 2 años después, volvimos al Be Prog! Casi sin saberlo empezamos con ellos en lo que se ha convertido en una referencia para los festivales musicales de nuestro país. El entorno y los artistas, fuera de toda duda, se convertirían en paja si la organización técnica no estuviera a la altura y como los buenos vinos, van mejorando mientras más respiran. Tras su excelente estreno de 2014, se han notado mejoras en lo que a la supervivencia y comodidad de los asistentes se refiere con más puestos de avituallamiento y la implicación de comercios  cercanos y musicalmente, en esta edición, han dividido los grupos en 2 jornadas. Lo que nos ha parecido un acierto, sobre todo porque el formato de día grande único no ha desaparecido, los cabezas de cartel estaban encuadrados todos en sábado, pero a su vez te permitía disfrutar de otras bandas emergentes o menos populares justo el viernes anterior, con algo menos de aforo y sin prisas. Perfecto. Habrá que valorar si económicamente pueden sostenerlo, pero siempre teniendo en cuenta que la media de edad del Be Prog! supera los 40 y no somos un perfil de macro festivales, tiendas de campañas y botellón. Los 90€ de la entrada denota que la organización conoce a sus clientes.
Musicalmente y una vez comprendido que el Be Prog! es mucho más que rock progresivo, aunque nunca se olvidan del sonido clásico, y que lo que llamamos “prog” engloba grupos y artistas de distintas generaciones que destacan por un sonido diferente, por su dominio de los instrumentos, por los arreglos intrincados y por los pasajes preciosistas, el cartel es cada año difícil de superar.
Hemos hecho apuestas para el año que viene y si nuestros sueños se cumplen esperamos a Marillion, DreamTheater, Symphony X y Neal Morse. Igual nos hemos pasado.

the-gentle-stormNos acercamos el viernes a ver y escuchar a los rusos I am the Morning y su rock sinfónico/gótico a base de piano, chelo y batería y empezamos a gozar del excelente sonido que la Plaza Mayor de El Pueblo Español ofrece y de la extraordinaria voz de la joven Marjana Semkina. Un mero aperitivo de lo que nos esperaba el sábado.
¿Era ese el puesto para una artista del calibre de Anneke Van Giersbergen? Sin duda que no. Pero ni los 30 grados al sol que padecimos tanto nosotros como los blanquísimos Anneke y su banda, ni comenzar mientras el público seguía entrando al recinto nos impidió disfrutar de uno de los mejores conciertos de la tarde. Temas de The Gentle Storm, Devin Townsend, Ayreon y The Gathering. Una gozada.
Algo cansinos nos parecieron Between the Bury and Me, y en general este tipo de grupos, que tuvieron además un sonido algo embarullado, pero a los que hay que admirar como los tremendos músicos que son.
Sorpresa por la cantidad de camisetas de Magma que había en el recinto, pero no por su música. Recordemos que este festival nunca se olvida de los clásicos y la presencia de los franceses trajo mucho revuelo. Magma es difícil hasta para los fans más acérrimos del progresivo y no defraudaron con sus complejísimas composiciones de prog, jazz, fusión cantadas en un idioma inventado.

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Podríamos ver a Opeth las veces que hicieran faltan. Son unos de los mejores grupos que hay sobre la faz de la tierra. “Miguelito” Akerfeldt, como se coreaba desde el público, haciendo de las suyas y mi amado Fredrik Akkesson apabullando. El sonido en ese instante ya era inmaculado y especialmente brutal para los dioses suecos. Vamos a terminar con “Deliverance” y os calláis. Cabritos.
Casi sin respiración nos quedamos cuando la enorme pantalla, solicitada expresamente por Mr. Wilson, empezó a proyectar las imágenes del artista Lasse Hoile, tan unido a la carrera de este artista definitivo. Me hubiera gustado ver especialmente a Marco Minemman en la batería, pero su sustituto Craig Blundell de la banda progresiva Frost, fue todo un descubrimiento para mí. Otro animal.Tardé en reconocer al otro nuevo, Dave Kilminster, músico habitual de Roger Waters, en las guitarras. Pura elegancia y técnica. Y qué decir de las 2 horas de concierto de Steven Wilson. De su amplio repaso al inconmensurable “Hand.Cannot.Erase.” Las 3 canciones de Porcupine Tree, “Lazarus”, “Sleep together” y “The sound of Muzak”. El fantástico “Don´t hate me” de su último EP. Mis queridas “Harmony Korine” e “Index” o el final con “The Raven That Refused To Sing”. Como siempre tímido pero muy simpático y como esperábamos, un concierto que retendremos en nuestra memoria.

s wilson be prog 2016

Mi cuerpo no aguantó más en pié aunque pude escuchar con claridad lo bien que sonaban los cañeros progs Textures, que tuvieron que lidiar con lo que supone tocar después de Opeth y Wilson y aún así tuvieron su público (entre ellos mis enardecidos acompañantes ¡Textuuuures!).
¿Qué nos esperará el año que viene en el Be Prog!? Confiamos en que tomen nota de nuestras sugerencias y si no, también iremos.

ROGER WATERS THE WALL (2015)

ROGER WATERS THE WALL PORTADA

Demoledor.
Sobre todo para personas que, como yo, han ido edificando y esculpiendo su vida bajo la sombra de un pasado traumático.
Siempre me gustó la cita; “El pasado es como las arenas movedizas, cuanto más intentas salir, más te hundes en ellas”, pero, como le ocurre a Roger Waters, no estoy de acuerdo con ella.

Los fantasmas del músico británico, espléndidamente retratados en la obra cumbre (algunos se que no estarán de acuerdo) de Pink Floyd, “The Wall”, han marcado toda su carrera, pero en vez de ignorarlos para que no te engullan, Waters vuelve una y otra vez sobre ellos con el objetivo de no olvidarlos, puesto que nos han hecho tal y como somos.
Y es que Roger Waters, desde que puso este espectáculo al servicio de la caída del muro de Berlín, ha convertido esta historia alucinógena y claramente autobiográfica en un alegato contra los totalitarismos y especialmente contra las guerras que nos asolan.
Este concierto/documental en el que Waters ha intentado cerrar el círculo narrando en clave de road movie su viaje para visitar las tumbas de su abuelo y su padre muertos en las dos grandes guerras combinado con las imágenes de la gira, es no solo muy emotivo, si no visual y musicalmente tremendamente impactante.

THE WALL 1

Un vida para hacerte reflexionar y el que ha sido uno de los mayores espectáculos musicales de la historia.