MICHAEL ROMEO: “War of the Worlds Part.1” (2018)

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Este disco es cojonudo.
Intentamos buscar con más o menos acierto la mejor metáfora, figura o hipérbole para que se note sobre todo que hemos sido unos alumnos aplicados y que la asignatura de literatura era la que mejor se nos daba en el colegio. Pero cuando las sensaciones salen una y otra vez tras cada escucha del estómago, todo cambia.
Cojonudo. Nos encanta esta palabra. Estupendo, magnífico, excelente. Que es extraordinariamente bueno. Malsonante según la RAE y perfecta para nosotros.

Y de esta manera podríamos concluir nuestras reflexiones sobre el segundo disco en solitario del guitarrista norteamericano Michael Romeo y quedarnos tan panchos. Pero hay incógnitas que despejar y medallas que conceder.

michael romeo photo 2Michael Romeo es un devoto del Heavy (como Marty Friedman o Dave Mustaine por nombrar algunos). “War of the Worlds” está incluido en cualquiera de los estilos clásicos tales como Heavy Metal, Metal Progresivo y No-coche Metal. Los fans de Symphony X, entre los que nos encontramos, podrán llenar el vacío entre disco y disco y los nuevos que lo encaren deberán incluir a Romeo entre sus artistas favoritos.

Menos neoclásico y progresivo que los Symphony y más directo y cinematográfico, aunque sin olvidarse de ellos, of course, “Fear the Unknow”, “Oblivion”. Con un buen puñado de arreglos orquestales y corales, pero sin pasarse. Incluyendo melodías más contemporáneas y llegando al Thrash, “Black” y acercándose al Djent y al estilo que ahora promulga, por ejemplo, Stéphan Forté en sus Adagio, “F*cking Robots”. Y alcanzando la majestuosidad compositiva con la étnica “Djinn”, el medio tiempo, por llamarlo de alguna manera, “Believe” y la mega progresiva “Constellations“.

Gold medals para Michael Romeo por asombrarnos una vez más, para el descubrimiento de un cantante fabuloso como Rick Castellano y por poder escuchar de nuevo al nivel del “Burn the Sun” de Ark a un batería tan brutal como es John Macaluso.
¡Feliz y metálico año nuevo!

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BABYMETAL: “Metal Resistance” (2016)

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Ciudad del Vaticano, 24 de febrero de 2018.

Yo, Damián Jarras, relato a continuación los terribles sucesos que acontecieron durante los inviernos de 2014 y 2016 y que nunca antes han sido revelados.

Los primeros informes que llegaron no hacían sospechar nada fuera de lo habitual. Los sujetos manifestaban claros síntomas de posesión satánica. Insultos, personalidad múltiple, hablaban en un idioma extranjero que no podían conocer y sus cuerpos se retorcían y contorsionaban de manera incontrolada. Sí sentí cierta inquietud al saber que casos similares se estaban manifestando en otras partes del mundo de manera exponencial excepto en el lejano Japón.
El primer caso al que me enfrenté se trataba de un joven estudiante de informática, aficionado al Anime y al Manga y seguidor acérrimo de la música Heavy. Era conocedor de los expedientes noruegos causados por integrantes y simpatizantes de grupos del denominado Black Metal, pero estos eran casos relacionados con el abuso de alcohol y estupefacientes que derivaron en actos de blasfemia e incluso asesinatos sin que Belcebú actuara directamente. Aunque el Maligno siempre está al acecho, recordad.
Cuando examiné al sujeto, A.J., pude comprobar que el cuarto donde llevaba varias semanas encerrado estaba repleto de posters de grupos como Black Sabbath, Iron Maiden, MSG y UFO. Todo muy clásico. Algo de satanismo de salón. Inofensivo. Y de Akira, Alita o Elfen Lied, por lo que en un primer momento no le di mayor importancia a las palabras en japonés que repetía sin descanso: Megitsune, Doki Doki, Meta Taro, Akatsuki, Karate y que podía conocer perfectamente. Aunque si nos pusimos en guardia cuando pudimos grabar lo que claramente eran voces femeninas aniñadas que salían de sus cuerdas vocales. Y justo unos momentos después, cuando pensábamos que el cansancio había hecho mella en su agotado cuerpo, se incorporó y ante todos los allí presentes que esperábamos una levitación o posturas no naturales de los miembros, el sujeto, vestido de colegiala, realizó lo que era claramente una coreografía de varios minutos para posteriormente gritar “esto no es heavy metal” y desplomarse en el suelo.

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Ni en esta primera sesión ni en las subsiguientes obtuvimos resultados positivos con los ritos clásicos. Esta fue una constante en todos los casos documentados y que afectaba a personas de toda índole social, que oían habitualmente heavy clásico y que en sus reproductores se encontraban escuchando un disco, obra del anti cristo sin lugar a dudas, de una especie de grupo o secta denominada “BabyMetal” y que nunca nos atrevimos a escuchar.
Los sujetos se solían identificar con los extraños nombres de Su Metal, Moa Metal y Yui Metal, pero no pudimos encontrar referencias en la extensa bibliografía demonológica. Estábamos desconcertados ¿por qué un tutú? ¿qué querían decirnos esos entes con sus coreografías? ¿qué significado oculto tenían el símbolo del zorro y los collarines para el cuello?

babymetal3Tras el súbito parón en 2015 y el recrudecimiento de casos en el 16, tuvimos por fin resultados. Un padre devoto probó con la intención de calmar a su hijo tras horas de bailes y saltitos a cantarle “Heaven and Hell”. Pensé en lo inapropiado del título, pero vi con mis propios ojos que aquellas palabras “Sing me a song, you’re a Singer. Do me a wrong, you’re a bringer of evil. The Devil is never a maker. The less that you give, you’re a taker. So it’s on and on and on… It’s Heaven and Hell, oh well” daban el resultado adecuado. El sujeto se relajaba, despertaba como de un mal sueño y rechazaba con desdén las vestimentas femeninas que portaba. Como suele pasar, no se acordaban de nada de lo ocurrido. Hicimos distribuir esta y otras canciones, que siempre debían ser de grupos clásicos y que musicalmente no fueran susceptibles de ser bailados. A finales del 2016 habíamos controlado el brote y destruimos tantas canciones de BabyMetal como nos fue posible.

El por qué he revelado en estos momentos aquellos oscuros acontecimientos que convenientemente taparon las autoridades se debe a que la población tiene derecho a saber lo que ocurrirá sin remisión. Todos mis intentos han caído en saco roto. La comunidad metalera, a pesar de las evidencias, ha ignorado el poder de BabyMetal. El invierno se acerca y próximamente se cumplirán 2 años del último incidente. Hay que vigilar las tiendas de disfraces y uniformes y las grandes superficies. Si alguien escucha a cualquier persona hablar en japonés y dar pequeños saltitos, debe ponerse en contacto con la policía lo antes posible. Debemos estar preparados.
Yo mismo en mi destierro forzoso he sufrido en silencio los efectos de esta maldición y he empezado a tener visiones de tres demonios en forma de amigables niñas asiáticas y a bailar sin controlar mi cuerpo. Cometí un pequeño error en una de las sesiones y escuché brevemente “Awadama Fever”. Mi fe se está viendo superada. Que Dios nos asista.”

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THUNDERHELL: “Hell Trip” (2012)

thunderhell cover

La pureza de un estilo.
Tras tanta amalgama y diversificación de estilos es siempre necesario y gratificante volver al origen. Pero no como añoranza de un tiempo pasado, sino más bien como una mirada hacia el futuro. El ciclo natural de la vida.
Tener en tus manos un CD de Evile, Messiah o de nuestros amigos venezolanos de Thunderhell es tan satisfactorio como comerse una naranja recién arrancada del árbol.

Como habitualmente decimos, una cosa es intentarlo y otra conseguirlo. Incluso las grandes bandas clásicas del Thrash Metal que pretenden recuperar el feelin perdido años atrás no lo consiguen del todo. Estamos pensando claramente en el “Hardwired to self-destruction” de Metallica, “For all kings” de Anthrax y en “The brotherhood of the snakes” de Testament. Sensación que sí sentimos nuestro AOR Master y yo mismo a los 10 segundos de poner “Hell Trip” en el coche.

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La crudeza, la potencia, las voces amenazantes. Con control y técnica. Influencias lógicas de cualquiera de los titanes antes nombrados.
Hell Trip” es completísimo. No Coche-Metal a nuestro servicio (me domina la autopista). Una producción perfectamente equilibrada (adoramos el sonido del bajo). Directa declaración de intenciones en la apertura, “Hell on Earth” y “Hate”. Nuestras favoritas “City of Doom” y la orgía de riffs de “Murderer”, su tema de cabecera. Complejidad Thrash en “Hell Trip” y un final de fiesta gamberra con su “Southern Whorehouse”.

Hell Trip” es un regalo (gracias chicos por vuestras dedicatorias), real, traído con cariño desde Venezuela y para los oídos de los que seguimos disfrutando de la pureza.

BODY COUNT: “Bloodlust” (2017)

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Si consideramos que el Hip Hop/Rap no es un estilo musical, si no una forma de expresión cultural, acabamos antes.
Y así no tenemos que dilucidar si los angelinos son Rapcore, Rap Metal, Thrash Hop o Post Hip Doom. Después de escuchar su brutal último álbum no debería quedar duda. “Bloodlust” es un disco de Thrash Metal y punto.
El mejor y más heavy que jamás hayan grabado Ice-T, Ernie C y sus secuaces de mirada amenazadora.

Tampoco nos meteremos en si el activismo letrístico y social feroz de Ice-T ha podido llegar a un punto muerto, sobre todo si como grandes invitados en “Bloodlust” se encuentran Dave Mustaine y Slayer. Tipos que se sitúan en las antípodas de Body Count en cuanto a pensamiento político. Estos últimos, su máxima influencia como relata el mismo Ice-T en el CD, con una abominable versión de “Raining in Blood/Postmortem”.

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Qué lejos parece quedar aquella paupérrima producción de su “Body Count” de 1992, aunque “Body Count´s in the house” siga resonando como parte de nuestras grandes influencias musicales. El sonido de “Bloodlust” es demoledor de principio a fin. Discazo No-Coche Metal. Muy por encima de su último “Manslaughter” de 2014, mucho más escorado al Hardcore.
La apisonadora Thrash de “All love is gone” con Max Cavalera y “Walk with me” con Randy Blythe de Lamb of God, junto a los ya destacados temas con Mustaine, fabuloso en la guitarra solista, “Civil War”, y la versión de Slayer, se mezclan con canciones muy trabajadas musicalmente como nuestra favorita “This is why we ride” y los machacones himnos anti cops típicos del grupo, “The Ski Mask Way”, “No lives matter”, “Bloodlust” y “Black Hoodie”.
Bloodlust” es uno de los grandes discos de Metal de lo que va de año.

KILLSWITCH ENGAGE: “Incarnate” (2016)

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Y con “Incarnate” concluimos nuestra trilogía dedicada a lo extremo.
Vamos a necesitar unas horas de AOR para relajarnos, poner las vertebras en su sitio y arreglar los bollos del Suzuki (claro ejemplo del estilo No-Coche Metal).

Killswitch Engage es la prueba latente del compromiso y la consistencia. De cómo sin abandonar tu sonido ni realizar experimentos puede un grupo estar al más alto nivel, seguir siendo interesante y en nuestro caso, básicos.
Lo he intentado pero no he encontrado rival. Demon Hunter, Trivium, Five Finger Death Punch, Disturbed o Bullet for my Valentine han quedado finalistas y nos ha quedado claro que nadie puede con los de Massachusetts.

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Porque además “Incarnate” está a la par de “Disarm the descent”, el brutal retorno de Jesse Leach a las voces, mientras el ex, Howard Jones, se desangra en supuestos súper grupos de Metalcore como Devil you Know que nos han aportado menos que cero.
Jesse sigue agrandando sus matices, de lo melódico a lo death. Adam Dutkiewicz continúa siendo el gran maestre de los riffs, además de sorprenderte con sus solos afilados repletos de técnica. Mención se merece desde hace muchos discos de Killswitch Engage el batería Justin Foley. Un verdadero animal de este instrumento.
El tema “Hate by design”, la respuesta a “In due time” del Disarm, es y debe convertirse en el nuevo himno metalcore para las generaciones venideras.

Extremadamente (en todos los sentidos) bueno.