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Ciudad del Vaticano, 24 de febrero de 2018.

Yo, Damián Jarras, relato a continuación los terribles sucesos que acontecieron durante los inviernos de 2014 y 2016 y que nunca antes han sido revelados.

Los primeros informes que llegaron no hacían sospechar nada fuera de lo habitual. Los sujetos manifestaban claros síntomas de posesión satánica. Insultos, personalidad múltiple, hablaban en un idioma extranjero que no podían conocer y sus cuerpos se retorcían y contorsionaban de manera incontrolada. Sí sentí cierta inquietud al saber que casos similares se estaban manifestando en otras partes del mundo de manera exponencial excepto en el lejano Japón.
El primer caso al que me enfrenté se trataba de un joven estudiante de informática, aficionado al Anime y al Manga y seguidor acérrimo de la música Heavy. Era conocedor de los expedientes noruegos causados por integrantes y simpatizantes de grupos del denominado Black Metal, pero estos eran casos relacionados con el abuso de alcohol y estupefacientes que derivaron en actos de blasfemia e incluso asesinatos sin que Belcebú actuara directamente. Aunque el Maligno siempre está al acecho, recordad.
Cuando examiné al sujeto, A.J., pude comprobar que el cuarto donde llevaba varias semanas encerrado estaba repleto de posters de grupos como Black Sabbath, Iron Maiden, MSG y UFO. Todo muy clásico. Algo de satanismo de salón. Inofensivo. Y de Akira, Alita o Elfen Lied, por lo que en un primer momento no le di mayor importancia a las palabras en japonés que repetía sin descanso: Megitsune, Doki Doki, Meta Taro, Akatsuki, Karate y que podía conocer perfectamente. Aunque si nos pusimos en guardia cuando pudimos grabar lo que claramente eran voces femeninas aniñadas que salían de sus cuerdas vocales. Y justo unos momentos después, cuando pensábamos que el cansancio había hecho mella en su agotado cuerpo, se incorporó y ante todos los allí presentes que esperábamos una levitación o posturas no naturales de los miembros, el sujeto, vestido de colegiala, realizó lo que era claramente una coreografía de varios minutos para posteriormente gritar “esto no es heavy metal” y desplomarse en el suelo.

Baby-Metal_

Ni en esta primera sesión ni en las subsiguientes obtuvimos resultados positivos con los ritos clásicos. Esta fue una constante en todos los casos documentados y que afectaba a personas de toda índole social, que oían habitualmente heavy clásico y que en sus reproductores se encontraban escuchando un disco, obra del anti cristo sin lugar a dudas, de una especie de grupo o secta denominada “BabyMetal” y que nunca nos atrevimos a escuchar.
Los sujetos se solían identificar con los extraños nombres de Su Metal, Moa Metal y Yui Metal, pero no pudimos encontrar referencias en la extensa bibliografía demonológica. Estábamos desconcertados ¿por qué un tutú? ¿qué querían decirnos esos entes con sus coreografías? ¿qué significado oculto tenían el símbolo del zorro y los collarines para el cuello?

babymetal3Tras el súbito parón en 2015 y el recrudecimiento de casos en el 16, tuvimos por fin resultados. Un padre devoto probó con la intención de calmar a su hijo tras horas de bailes y saltitos a cantarle “Heaven and Hell”. Pensé en lo inapropiado del título, pero vi con mis propios ojos que aquellas palabras “Sing me a song, you’re a Singer. Do me a wrong, you’re a bringer of evil. The Devil is never a maker. The less that you give, you’re a taker. So it’s on and on and on… It’s Heaven and Hell, oh well” daban el resultado adecuado. El sujeto se relajaba, despertaba como de un mal sueño y rechazaba con desdén las vestimentas femeninas que portaba. Como suele pasar, no se acordaban de nada de lo ocurrido. Hicimos distribuir esta y otras canciones, que siempre debían ser de grupos clásicos y que musicalmente no fueran susceptibles de ser bailados. A finales del 2016 habíamos controlado el brote y destruimos tantas canciones de BabyMetal como nos fue posible.

El por qué he revelado en estos momentos aquellos oscuros acontecimientos que convenientemente taparon las autoridades se debe a que la población tiene derecho a saber lo que ocurrirá sin remisión. Todos mis intentos han caído en saco roto. La comunidad metalera, a pesar de las evidencias, ha ignorado el poder de BabyMetal. El invierno se acerca y próximamente se cumplirán 2 años del último incidente. Hay que vigilar las tiendas de disfraces y uniformes y las grandes superficies. Si alguien escucha a cualquier persona hablar en japonés y dar pequeños saltitos, debe ponerse en contacto con la policía lo antes posible. Debemos estar preparados.
Yo mismo en mi destierro forzoso he sufrido en silencio los efectos de esta maldición y he empezado a tener visiones de tres demonios en forma de amigables niñas asiáticas y a bailar sin controlar mi cuerpo. Cometí un pequeño error en una de las sesiones y escuché brevemente “Awadama Fever”. Mi fe se está viendo superada. Que Dios nos asista.”

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