SEVENTH WONDER: “Tiara” (2018)

s wonder tiara

Lo dejaron claro desde el primer momento en que se conoció el fichaje de Tommy Karevik por los todopoderosos Kamelot: Seventh Wonder no desaparece.

Y lo demostraron subiendo un video a las plataformas habituales de un tema nuevo, “Inner Enemy”, grabando su concierto del ProgPower USA donde tocaron “Mercy Falls” íntegro y lo refrendaron con la publicación de su nuevo y excepcional disco, “Tiara”.
10 y 8 años respectivamente han pasado ya desde la publicación de sus dos grandes obras “Mercy Falls” y “The Great Escape”. Ambos, favoritos nuestros, aunque curiosamente nunca les hemos podido dar un 10 y por la misma razón. Demasiada ambición.
Los dos son excepcionales muestras de metal progresivo melódico que los suecos no consiguieron rematar. “Mercy Falls” con 74 minutos de duración y un estilo tan marcado se hace demasiado largo. Y especialmente doloroso fue que en el clímax vocal de “One last goodbye”, una de las canciones de referencia y una de las baladas más sobrecogedoras de la década, incluyeran una voz en off que destrozara la magia del tema. Nunca se lo hemos perdonado.
Y con “The Great Escape”, superior a “Mercy Falls”, diga lo que diga la crítica, se atascaron con la pretenciosa suite de 30 minutos que daba nombre al CD.

seventh w band

Una vez llegados a “Tiara”, hay algo que esta vez sí os podemos asegurar. A pesar de los 69 minutos de duración no se hace largo. Por fin. Incluso el bonus acústico de la edición especial es bienvenida.
Tiara” mantiene el estilo inconfundible de Seventh Wonder con sus composiciones preciosistas,  múltiples cambios de ritmos y su incansable búsqueda de melodías. Qué difícil es encontrar un pasaje oscuro en sus composiciones. Un cantante, Karevik, en un estado de forma tan inigualable que es inevitable no destacarlo en cualquiera de las canciones. Al igual que un bajista, de los que se hacen notar en una grabación, como Andreas Blomqvist y dos genios ocultos de los que nunca se habla como el fantástico guitarrista Johan Liefvendahl y el teclista Andreas Söderin.
Lo mejor, insistimos de nuevo, la inteligente e impecable estructura del disco. Un comienzo impactante al más puro estilo Seventh Wonder, una bellísima parte central para la relajación y reflexión y un sorpresivo cierre Power Metal, incluidas las referencias a Kamelot, para un enmarque final que consigue que se olviden los 8 años de espera y los dos 9 seguidos.

Un 10 totalmente merecido.

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