MARILLION: “Brave” Steven Wilson Remix (2018)

Este CD ya se encuentra entre nuestros favoritos.
Ha sido un regalo. De un amigo muy querido que estaba “harto” de escucharnos hablar de Marillion. Y porque buscó sorprender. Lo consiguió. También la controversia.

Hemos reflexionado con anterioridad sobre las regrabaciones y remixes que realizan los propios artistas de sus obras. Muchas veces porque no acabaron contentos con el resultado final, otras para recuperar los derechos de las canciones e incluso para dar a conocer dichos temas a una nueva generación de fans. Todos son motivos loables y los resultados van de lo correcto al completo desastre. A nosotros nunca nos han convencido.

Algo diferente encontramos en el extenso catálogo de los remixes firmados por Steven Wilson. Todos clásicos británicos del rock progresivo entre los que se han colado Rush y Chicago y leyendas pop rock como Tears for Fears, Simple Minds y Roxy Music.
Estas nuevas mezclas están creadas para poder disfrutar de estos clasicazos en el sistema 5.1 surround junto con otra, más cercana al original, en estéreo.
Sin duda un trabajo encomiable pero no exento de riesgos. Como ya conocéis nuestra opinión al respecto aunque se trate en su mayoría de grabaciones de 50, 40 y 35 años de antigüedad, imaginaros nuestra sorpresa al tener en nuestras manos una remezcla de lo que consideramos un paradigma del rock progresivo moderno. El incomparable “Brave” de Marillion del año 1994. Un intocable.
Si bien es cierto que en esa época el sistema 5.1 estaba despuntando en el cine y en la música hubo que esperar al comienzo del nuevo milenio para que empezaran a editarse discos en ese formato, hay ciertos aspectos que no han cambiado hasta ahora, en nuestra humilde opinión. No conocemos a nadie enamorado de este formato cuando se trata de sentarse a disfrutar de tus discos favoritos. Y que el 5.1 no ha conseguido despuntar y está reservado casi exclusivamente a ediciones especiales. Incluso la resurrección del vinilo le ha ganado la carrera con muchas cabezas de ventaja.

Esta edición solo ha servido para adorar aún más a nuestros amigos. Que no es poco.

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STEVEN WILSON: “To the Bone” (2017)

 

steven wilsonYa estábamos avisados.
Es posible que la culpa de tanto rasgamiento de vestiduras y soliviantado sea del propio Wilson cuando afirmó que iba a grabar un disco de pop rock progresivo.
A pesar de ser fans absolutos de los estilajos y estiletes tales como el Proto Doom y el Atmospheric Funeral Metal, sinceramente no comprendemos ese concepto.
La propia idiosincrasia del pop niega el progresivo. Al igual que negaría al jazz. Y el jazz y el progresivo a su vez el tecno (que no consideramos ni siquiera un estilo de música si no un conjunto de números binarios que suenan). En fin.
Antes de enrocarnos en estas opiniones, personales, y que darían para un libro, lo que está claro para nosotros es que “To the Bone” es simple y llanamente un disco de rock con dos temas pop.

Ni siquiera hay una línea argumental clara. Es más bien una colección de retales.
Dos canciones pop, una interesante, “Song of I” (influencias Peter Gabriel) y otra simpática, “Permanating”. Otras dos, de lo mejor, que parecen extraídas de las sesiones de “Hand Cannot Erase”, “Pariah”, con la maravillosa Ninet Tayeb y “Refuge”.
Rock directo en “To the bone”. Un conjunto de buenos temas con tintes sinfónicos que bien podrían estar en cualquier Cd de Blackfield, “Same asylum as before”, “Nowhere now”, “Blank tapes” (Ninet de nuevo), “Song of unborn” y algún que otro innecesario como “People who eat darkness” o “Detonation”.
Todo está producido de manera impecable, como no dudábamos, y con unos músicos tan contrastados como Begg, Holzman y Blundell cuyo sonido y forma de ejecutar hacían imposible que “To the Bone” fuera un disco de pop exclusivamente. Escuchad las baterías de Craig Blundell y el trabajo encomiable de Steven Wilson en las guitarras.
Probablemente sea la grabación en la que más libre ha estado Wilson con su voz y podemos disfrutarlo en muchos más registros de los que nos tenía acostumbrados.

Steven-Wilson

Un buen número de fans no terminaron de aceptar “Hand Cannot Erase” y después de “To the Bone” es probable que no vuelvan.
Cierto es que a un músico como Steven Wilson poco le podemos exigir cuando nos ha dado tanto. Y por su trayectoria ecléctica no nos ha extrañado en absoluto que haya introducido nuevos elementos en esta ocasión.
Los de siempre estaremos ahí y defenderemos muchas de las canciones incluidas en “To the Bone” aunque no hayamos entendido exactamente lo que ha querido hacer.

STEVEN WILSON: “Hand, Cannot, Erase” (2015)

STEVEN WILSON HAND

El más clásico de todos.

Esperábamos quizás otra grabación innovadora y rompedora y partiendo que ningún Cd de Steven Wilson es fácil, la sorpresa contenida en “Hand, Cannot, Erase” está en su clasicismo. Un disco conceptual de rock sinfónico, menos progresivo que “The Raven…”, pero compartiendo más elementos comunes que con “Insurgentes” y “Grace for drowning” (la joya de la corona). Con su Intro y su epílogo. Parte central in crescendo y voces femeninas. Homenajes directos a Yes, Marillion y Pink Floyd. Todo donde debe estar. Sin sobresaltos y de una belleza absoluta.

En este excepcional “Hand, Cannot, Erase” las acústicas, los mellotrones, el Hammond y las melodías ganan la partida a los efectos electrónicos y la experimentación y el laboratorio sonoro del Dr. Wilson se convierte en una biblioteca tranquila donde disfrutar escuchando.

Tras la introducción de esta historia basada en la vida de una mujer de éxito en una gran urbe a la que tras su fallecimiento nadie reclama el cadáver tras tres días, en las que la amistad, el trabajo, la soledad, la vida misma al fin y al cabo, “3 years older”, uno de los temas más progresivos junto a “Home Invasion” y comienzan a desgranarse las intenciones de Wilson de hacernos partícipes de la historia y de la que tras “Hand, Cannot, Erase” y su maravillosa melodía ya no podrás escapar hasta la preciosa “Happy return” y la celestial “Ascendant here on”.

Muchos momentos íntimos, incluso guiños al hard rock y tiempo para la excelencia en “Routine”, uno de los grandísimos temas de este disco, en el que la voz de Ninet Tayeb, aunque breve, la convierten en una de las protagonistas de todo el Cd, así como la lánguida guitarra a lo Mark Kopfler, la instrumental “Regret #9”, con un Adam Holzam sobresaliente y un solo de ensueño y “Ancestral”, con Guthrie Govan fino, fino, musicalmente más Akerfeldt que Wilson y con las guitarras más duras que haya grabado desde “Fear of a blank planet”.

Qué decir de la banda (no hace falta ya nombrar a Minemman y a Beggs) y del formato artístico que acompaña cualquier obra de Wilson y de un gusto supremo.

Como diría nuestro blogero cinéfilo favorito: “Must listen”. Yo diría más: “Don´t be a fool man”.

BLACKFIELD: “IV” (2013)

blackfield coverUno no sabe ya a estas alturas si Steven Wilson se ha apropiado del sonido progresivo/sinfónico para masas.
Anualmente nos va presentando en cualquiera de sus múltiples proyectos pequeños regalos para los oídos sacados de su inagotable chistera.
Con todos los clichés del género, Aviv Geffen y Wilson, nos ofrecen sencillas piezas sinfónicas con mucha melodía en las que pasan de Porcupine Tree a Anathema (Vincent canta uno de los temas) y a los Beatles en una transición lógica sin mácula alguna.
Los progresivos acérrimos se desgarrarán las vestiduras. Nosotros disfrutaremos en la sobremesa de estas perfectas y accesibles canciones sin ninguna pretensión más allá del buen gusto que tanta falta hace.

STEVEN WILSON: “The Raven That Refused to Sing…and other stories” (2013)

the raven

El primer gran disco de 2013 y qué grata sorpresa. Y no porque un disco de Steven Wilson sea de nuevo deslumbrante (eso es ya Ley escrita), si no porque después de “Grace for Drowning”, mucho más íntimo, experimental por momentos y con multitud de efectos sonoros, no me esperaba, sinceramente, que “The Raven…” fuera un álbum de rock progresivo tan directo.
Es vigoroso, vitalista. La vuelta de las guitarras potentes y los solos. Todo ello mezclado por la clarividencia de Wilson a la hora de componer.
El nivel y el sonido de este Cd alcanzan cotas inigualables. Un tal Alan Parsons anda detrás.
El tener como miembro fijo a un batería como Marco Minnemann tiene que hacerte recapacitar. Y después de ver su complicidad en el directo “Get all you deserve”, del que encontraréis una amplia reflexión en este blog, no cabe duda que Wilson ha querido disfrutar y que disfrutemos y le ha dado rienda suelta (óyelo en de “The holy drinker” ).
No os preocupéis los más sinfónicos por que los pianos, mellotrones y su amada flauta nos transportan a los pasajes más íntimos que tanto nos gustan, “Drive Home”, con un espectacular solo final de Guthrie Govan (ex Asia y otro músico de ascendencia hard).
El resto, “Luminol”, “The watchmaker”, es una orgia de buen gusto, técnica y momentos muy progresivos.
Una maravilla de disco de principio a fin, del que es, probablemente, el mejor artista de rock en la actualidad.