CYHRA: “Letter to Myself” (2017)

CYHRA

S.O.N.- Entonces Joacim Lundberg es el Jake E de Amaranthe ¿no?
D.A.D.- Exacto. Excelente cantante. Por lo visto ha dejado el grupo.
S.O.N.- Tú defendiste a capa y espada a Amaranthe y su ¿cómo lo llamabas? Death Metal Melódico Eurovisivo.
D.A.D.- Así es, hijo mío. Sus dos primeros Cds te pueden gustar o no pero hay mucha calidad en ellos.
S.O.N.- ¿Y los siguientes?
D.A.D.- Se les ha ido la olla con la electrónica popera y los bailecitos de Elize Ryd en los videos. Todos tenemos un límite. Seguro que por eso ha montado Jake E su propio grupo.
S.O.N.- ¿La Demi Lovato del Metal?
D.A.D.- Qué cachondeo.
S.O.N.- Pero, sigue recordando a Amaranthe.
D.A.D.- Hombre, mi amigo Jake era uno de los principales compositores de la música y las letras, así que su estilo, con dejes pop, sigue estando ahí. Eso “es azins”.
S.O.N.- Es verdad que las melodías y los estribillos no tienen desperdicio. Las guitarras me recuerdan a alguien.
D.A.D.- El gran Jesper Strömblad de In Flames.
S.O.N.- Otro que se fue ¿verdad?
D.A.D.- Tuvo problemillas con el pirriaque. Y sin él In Flames ha ido cuesta abajo.
S.O.N.- Pues parece que está en forma.
D.A.D.- Si consiguen mantener a raya los rapeos del cantante estos cyHra tienen mucho futuro.
S.O.N.- El disco se escucha de un tirón.
D.A.D.- Un 9. Solo hay una canción floja y es justo la más Amaranthe.
S.O.N.- ¿Un vermut?
D.A.D.- Con una rodaja de limón, gracias. Y mientras escuchamos otra vez a Zierler.
S.O.N.- Más nórdicos…
D.A.D.- Unos fenómenos hijo, unos fenómenos.

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MARTY FRIEDMAN: “Wall of Sound” (2017)

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Se nos acaban los calificativos.
A partir de ahora para comentar un disco de Marty (mi gran amigo) solo utilizaremos la RAE.
Sin duda una de las cosas que más admiramos del maestro norteamericano de la guitarra ha sido su inquebrantable compromiso con el Heavy.
Si exceptuamos el acústico “Scenes”, que encandiló al mismísimo Kitaro y a la peña de la New Age, la discografía de Friedman es 100% Heavy Metal (ponedle el apellido que queráis). Me gustaría, pero tengo mis dudas de que “Wall of Sound” fuera recibido animosamente por otro tipo de público.
El idilio del genio con su guitarra y su sonido. Da igual que disco escuches, sabes que es Marty Friedman y que no será apto para boy scouts.

marty foto

Wall of Sound” no es peor, si es que este adjetivo se le puede adjuntar a Friedman, que el descomunal “Inferno”. Nos presenta al feroz músico hindú Anup Sastry de Skyharbor (interesante grupo) y a la leyenda Gregg Bissonette a las baterías. Realiza duelos vertiginosos con un saxo como si nada o se acompaña de un sutil violín. Es capaz de titular a una canción “Pussy Ghost” y que se nos olvide en seguida lo chorra del significado. Nos machaca con abominables ritmos Thrash en “Self Pollution” y los fusiona con ritmos latinos en “White Worm” ¿Porqué no? Reivindica las más primitivas emociones con “Streetlight” y “For a friend” y nos regala las barbaridades compositivas de “Sorrow and Madness” y “The last lament”. Y le sobra, como le ocurrió en “Inferno”, la única canción cantada, “Something to Fight”.

Sublime era la palabra que buscábamos.

BABYMETAL: “Metal Resistance” (2016)

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Ciudad del Vaticano, 24 de febrero de 2018.

Yo, Damián Jarras, relato a continuación los terribles sucesos que acontecieron durante los inviernos de 2014 y 2016 y que nunca antes han sido revelados.

Los primeros informes que llegaron no hacían sospechar nada fuera de lo habitual. Los sujetos manifestaban claros síntomas de posesión satánica. Insultos, personalidad múltiple, hablaban en un idioma extranjero que no podían conocer y sus cuerpos se retorcían y contorsionaban de manera incontrolada. Sí sentí cierta inquietud al saber que casos similares se estaban manifestando en otras partes del mundo de manera exponencial excepto en el lejano Japón.
El primer caso al que me enfrenté se trataba de un joven estudiante de informática, aficionado al Anime y al Manga y seguidor acérrimo de la música Heavy. Era conocedor de los expedientes noruegos causados por integrantes y simpatizantes de grupos del denominado Black Metal, pero estos eran casos relacionados con el abuso de alcohol y estupefacientes que derivaron en actos de blasfemia e incluso asesinatos sin que Belcebú actuara directamente. Aunque el Maligno siempre está al acecho, recordad.
Cuando examiné al sujeto, A.J., pude comprobar que el cuarto donde llevaba varias semanas encerrado estaba repleto de posters de grupos como Black Sabbath, Iron Maiden, MSG y UFO. Todo muy clásico. Algo de satanismo de salón. Inofensivo. Y de Akira, Alita o Elfen Lied, por lo que en un primer momento no le di mayor importancia a las palabras en japonés que repetía sin descanso: Megitsune, Doki Doki, Meta Taro, Akatsuki, Karate y que podía conocer perfectamente. Aunque si nos pusimos en guardia cuando pudimos grabar lo que claramente eran voces femeninas aniñadas que salían de sus cuerdas vocales. Y justo unos momentos después, cuando pensábamos que el cansancio había hecho mella en su agotado cuerpo, se incorporó y ante todos los allí presentes que esperábamos una levitación o posturas no naturales de los miembros, el sujeto, vestido de colegiala, realizó lo que era claramente una coreografía de varios minutos para posteriormente gritar “esto no es heavy metal” y desplomarse en el suelo.

Baby-Metal_

Ni en esta primera sesión ni en las subsiguientes obtuvimos resultados positivos con los ritos clásicos. Esta fue una constante en todos los casos documentados y que afectaba a personas de toda índole social, que oían habitualmente heavy clásico y que en sus reproductores se encontraban escuchando un disco, obra del anti cristo sin lugar a dudas, de una especie de grupo o secta denominada “BabyMetal” y que nunca nos atrevimos a escuchar.
Los sujetos se solían identificar con los extraños nombres de Su Metal, Moa Metal y Yui Metal, pero no pudimos encontrar referencias en la extensa bibliografía demonológica. Estábamos desconcertados ¿por qué un tutú? ¿qué querían decirnos esos entes con sus coreografías? ¿qué significado oculto tenían el símbolo del zorro y los collarines para el cuello?

babymetal3Tras el súbito parón en 2015 y el recrudecimiento de casos en el 16, tuvimos por fin resultados. Un padre devoto probó con la intención de calmar a su hijo tras horas de bailes y saltitos a cantarle “Heaven and Hell”. Pensé en lo inapropiado del título, pero vi con mis propios ojos que aquellas palabras “Sing me a song, you’re a Singer. Do me a wrong, you’re a bringer of evil. The Devil is never a maker. The less that you give, you’re a taker. So it’s on and on and on… It’s Heaven and Hell, oh well” daban el resultado adecuado. El sujeto se relajaba, despertaba como de un mal sueño y rechazaba con desdén las vestimentas femeninas que portaba. Como suele pasar, no se acordaban de nada de lo ocurrido. Hicimos distribuir esta y otras canciones, que siempre debían ser de grupos clásicos y que musicalmente no fueran susceptibles de ser bailados. A finales del 2016 habíamos controlado el brote y destruimos tantas canciones de BabyMetal como nos fue posible.

El por qué he revelado en estos momentos aquellos oscuros acontecimientos que convenientemente taparon las autoridades se debe a que la población tiene derecho a saber lo que ocurrirá sin remisión. Todos mis intentos han caído en saco roto. La comunidad metalera, a pesar de las evidencias, ha ignorado el poder de BabyMetal. El invierno se acerca y próximamente se cumplirán 2 años del último incidente. Hay que vigilar las tiendas de disfraces y uniformes y las grandes superficies. Si alguien escucha a cualquier persona hablar en japonés y dar pequeños saltitos, debe ponerse en contacto con la policía lo antes posible. Debemos estar preparados.
Yo mismo en mi destierro forzoso he sufrido en silencio los efectos de esta maldición y he empezado a tener visiones de tres demonios en forma de amigables niñas asiáticas y a bailar sin controlar mi cuerpo. Cometí un pequeño error en una de las sesiones y escuché brevemente “Awadama Fever”. Mi fe se está viendo superada. Que Dios nos asista.”

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CACOPHONY: “Speed Metal Symphony” (1987)

CACOPHONYCacofonía: “Disonancia que resulta de la inarmónica combinación de los elementos acústicos de la palabra”. RAE

Cuando alguien llama a su grupo “sonido desagradable”, que es más o menos la traducción de la calle y a su primer disco “Speed Metal Symphony” o es un cachondo o un temerario. O lo que finalmente fueron y son, unos fuera de serie adelantados a su tiempo que sabían perfectamente lo que se traían entre manos.

30 años después seguimos pensando que no hay mejor nombre para esta obra maestra de nuestro tiempo. Tal y como se concibió y ejecutó hay muy pocas grabaciones que se acerquen, y si lo hacen, con mucho respeto, a lo que Friedman, Becker, Marrino (cantante inefable donde los haya) y Anur (forever groove) nos ofrecieron en 1987.
Una autentica sinfonía de Speed Metal, agresividad, emoción y tecnicismo como jamás hayas escuchado y por ahora insuperable.

MARTY FRIEDMAN: “Inferno” (2014)

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“El disco más “Marty” que he hecho en años”.
Son las propias palabras del guitarrista americano sobre su nuevo álbum. Y es un hecho.
Él mismo ha confesado que se ha dejado llevar y de ahí que los sonidos y la magia de “Speed Metal Symphony”, uno de los más grandes retos musicales llevados a cabo, y “Dragon´s Kiss” se asomen con claridad desde las primeras notas de “Inferno”, una auténtica demostración de brutalidad y control.
Pero no es este un disco para las añoranzas ya que Friedman sigue siendo un músico independiente, que no ecléctico, siempre ha tocado Speed Metal y le da igual grabar con Kitaro el sublime “Scenes”, que ser parte de Megadeth simplemente porque se lo pasaba bien y podía fumarse unos canutos con los chicos (palabras textuales).

Inferno” es el mejor disco de Marty Friedman desde “True Obsessions”. Es de una agresividad impresionante, “Resin” y “Wicked Panacea” (no os dejéis engañar por su comienzo), técnicamente inalcanzable, “Meat Hook” (atentos a lo heavy que puede sonar un saxo), corrosivamente hardcore, “I can´t relax”, brutalmente thrash, “Sociopaths” y sobre todo una vuelta al “Marty” de Cacophony en “Inferno”, que te aplasta y retuerce, “Undertow”, que te hará llorar de maldita emoción y “Horrors”, co-escrita con Jason Becker, cuya composición y ejecución te dejarán sin habla.

Es la hora de los titanes.

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Nota de The Road: ha sido prácticamente imposible, debido a la emoción, hacer referencia a otro músico que no fuera Marty Friedman y hubiera sido imperdonable no dedicarle unas breves palabras al batería de este disco, Jeremy Colson. Sencillamente colosal.