VODEVIL VARGAS: “Cianocrilato” (2013)

VODEVIL VARGASDifícil de olvidar.

Es lo que habrán pensado en los Hollywood Music in Media Awards tras nominar el año pasado a Vodevil Vargas con “Santa Cruz” en la categoría de Mejor Canción de Rock.

Y como cualquiera persona con un mínimo respeto hacia la belleza, tras la escucha de esa incomparable Suite, que marcó un antes y un después en la música española, se abalanzaron raudos sobre “Betis, 41”.

¿Qué hacer con una obra tan incontestable que aúna la composición orquestal y sinfónica con el rock y el mismísimo flamenco llevándote a una experiencia musical y vital de la que solo Ricardo Moreno conoce la salida? Sin duda lo que se merece este titánico proyecto, el reconocimiento.

Puede que esos ecos a la línea de saxo del “Baker Street” de Gerry Rafferty, el sinfonismo de Camel o su espíritu West Coast sea lo que haya hecho que “Cianocrilato” sea la elegida y Vodevil Vargas nominado por segundo año consecutivo.

Para The Road, simplemente porque es un tremendo placer escucharla.

 

 

Anuncios

ROBERT REED: “Sanctuary” (2014)

folder_[plixid.com]Una cosa es intentarlo y otra muy distinta conseguirlo.

La discusiones sobre si es moralmente aceptable realizar una copia u homenaje de una obra tan influyente como “Tubular Bells” de Mike Oldfield, qué, recordemos, se ha enviado al espacio para que los alienígenas sea lo primero que conozcan de nuestro entrañable terruño, se disipan al oír “Sanctuary”. Como diría aquel mítico sketch de Martes y Trece, “es lo mismo pero no es igual”.

Robert Reed (Magenta) toca todos los instrumentos como ya hiciera Oldfield, incluidas las famosas campanas tubulares, la producción es fastuosa, la composición impecable, las influencias reconocidas por el propio Reed y el esfuerzo mastodóntico. Pero, por supuesto, este excelente “Sanctuary” no incluye de serie la novedad, la fascinación y la creatividad sin límites de un artista como Mike Oldfield.

Gracias al cielo, “Tubular Bells” solo hay uno y así debe seguir siendo.

JIMI JAMISON: “Never too late” (2012) Part. 2

jimi jamison never too late

Nunca una segunda parte fue tan conmovedora de escribir. No es The Road un lugar de lamentos y panegíricos, si no de homenajes constantes escuchando y disfrutando día a día a nuestros héroes.

Never too late” fue su última gran obra y una de las primeras entradas de este blog. Releyendo aquellas viejas palabras y, cómo no, escuchando a Jimi Jamison una vez más, sin duda escribiríamos lo mismo una y otra vez. He aquí un pequeño extracto:

“Y aquí nos encontramos hoy con el nuevo álbum del cantante de Survivor, Jimi Jamison, como si el tiempo no hubiera pasado.
Qué difícil es hacer un buen tema melódico de 3-4 minutos. Ese teclado en su momento justo, estribillo brillante y el espectacular bridge (puente hacia el punteo habitualmente).Pues en este cd nos encontramos con 11 temas perfectos en composición y ejecución.
Jimi, que ya no cumple los 60, está en plena forma. Al igual que el compositor y músico sueco Erik Martensson, responsable junto con Robert Säll, del increíble auge del rock melódico en Europa y prácticamente en todo en el mundo.
Siempre es un inmenso placer volver a escuchar “Burning Heart”, “Is this love” o “Across the miles” y no hay que dejar nunca de hacerlo. Pero es también un inmenso placer escuchar a Jimi Jamison en “Everybody´s got a broken heart”-vaya comienzo de disco-,”Never too late”- quiero ver Rocky IV otra vez-, “I can´t turn back”-aplastante-,”Not tonight”-oh Dios mío, qué coros-,”Bullet in the gun”-¿cómo hacer una buena canción de rock melódico? Aquí tienes la respuesta-, “Heaven call your name”-si alguien te pregunta que es “cantar con gusto”, sólo ponle este tema-.”

Y después de “Never too late” a por “Too hot to sleep”. Es lo que Jimi querría.

jimi jameson

 

HIM: “Tears on Tape” (2013)

Por BorregoMacho

Him-Tears-On-Tape-Viene del país de Papá Noel y, anda, no es navidad. Es “Tears on tape”, el último regalito de HIM. Este señor, que como emblema porta un “corazongrama”, el más reconocido fenómeno groupie del metal e indiscutible mojabragas, no nos sorprende con uno de los trabajos más plano, soso e insulso de su carrera, porque ya se veía venir. Entró fuerte en el panorama musical hace más de una década, con una brillante versión del “Wicked game” de Chris Isaak, y fue poco a poco bajando el listón hasta este último fiasco.

HIM, el guapito del metal, la cara bonita del heavy, el repostero musical, vuelve a hornear otro pastelito, como los que le deleita degustar (aspecto que bien demostró hace unos años atrás cuando Ville Valo era “el hombre que se había comido a HIM”), aunque más soso en esta ocasión. 13 temas en menos de 40 minutos. Eso sí, los 40 minutos más largos que cualquier metalero que se precie pueda soportar.

Sin ningún tema reseñable, con este último trabajo, en conclusión, HIM relaja su esfínter para dejar chorrear una diarrea de melodías que provocan mucha lástima. Esperemos que, para la próxima entrega, la magia de Papá Noel lo acompañe y sea capaz de sorprendernos con algo digno de Su Majestad Infernal.

ROGER WATERS: “Amused to Death” (1992)

Roger_Waters_Amused_to_DeathQue estrambóticas son habitualmente las aventuras musicales que te hacen llegar a un músico, a un disco o a una maldita canción. Hay que esperar siempre lo inesperado en el “camino a la locura”.
Suelen estar repletas de humo, luz tenue y horas tardías en las que las calles de tu ciudad aún no se han barrido. Unos lo llaman bar, otros, hogar. Poeniano conjunto de circunstancias dónde la absenta permaneció en su sucia estantería, la prostitución devenía velada, los licores nobles cobraron vida y descubriste a Roger Waters, no como parte de Pink Floyd, si no como entidad propia.

No solo comprendiste y reflexionaste sobre el peso de Waters en una de las más grandes bandas de la historia de la música, si no en el espíritu del hombre inconformista que se hallaba tras el músico.
“El Pollo” le decían. Joven rockero de salud inquebrantable aunque de hábitos autodestructivos. Acólito del Hardcore y el Death y a su vez un sutil e inesperado conocedor del Rock, que esa fantasmagórica noche llevaba en su mochila el dvd de Roger Waters, “Live in the flesh” y que el no menos inquietante barman puso completo, sin que ninguna de las sombras que recorrían aquellas salas (las puertas del infierno, ahora lo sé) se inmutaran.
Waters se preguntaba entonces ¿qué es lo que quiere Dios?, “What God wants” y yo me pregunto ahora ¿qué puñetas hacías en ese garito?