STEVEN WILSON: “To the Bone” (2017)

 

steven wilsonYa estábamos avisados.
Es posible que la culpa de tanto rasgamiento de vestiduras y soliviantado sea del propio Wilson cuando afirmó que iba a grabar un disco de pop rock progresivo.
A pesar de ser fans absolutos de los estilajos y estiletes tales como el Proto Doom y el Atmospheric Funeral Metal, sinceramente no comprendemos ese concepto.
La propia idiosincrasia del pop niega el progresivo. Al igual que negaría al jazz. Y el jazz y el progresivo a su vez el tecno (que no consideramos ni siquiera un estilo de música si no un conjunto de números binarios que suenan). En fin.
Antes de enrocarnos en estas opiniones, personales, y que darían para un libro, lo que está claro para nosotros es que “To the Bone” es simple y llanamente un disco de rock con dos temas pop.

Ni siquiera hay una línea argumental clara. Es más bien una colección de retales.
Dos canciones pop, una interesante, “Song of I” (influencias Peter Gabriel) y otra simpática, “Permanating”. Otras dos, de lo mejor, que parecen extraídas de las sesiones de “Hand Cannot Erase”, “Pariah”, con la maravillosa Ninet Tayeb y “Refuge”.
Rock directo en “To the bone”. Un conjunto de buenos temas con tintes sinfónicos que bien podrían estar en cualquier Cd de Blackfield, “Same asylum as before”, “Nowhere now”, “Blank tapes” (Ninet de nuevo), “Song of unborn” y algún que otro innecesario como “People who eat darkness” o “Detonation”.
Todo está producido de manera impecable, como no dudábamos, y con unos músicos tan contrastados como Begg, Holzman y Blundell cuyo sonido y forma de ejecutar hacían imposible que “To the Bone” fuera un disco de pop exclusivamente. Escuchad las baterías de Craig Blundell y el trabajo encomiable de Steven Wilson en las guitarras.
Probablemente sea la grabación en la que más libre ha estado Wilson con su voz y podemos disfrutarlo en muchos más registros de los que nos tenía acostumbrados.

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Un buen número de fans no terminaron de aceptar “Hand Cannot Erase” y después de “To the Bone” es probable que no vuelvan.
Cierto es que a un músico como Steven Wilson poco le podemos exigir cuando nos ha dado tanto. Y por su trayectoria ecléctica no nos ha extrañado en absoluto que haya introducido nuevos elementos en esta ocasión.
Los de siempre estaremos ahí y defenderemos muchas de las canciones incluidas en “To the Bone” aunque no hayamos entendido exactamente lo que ha querido hacer.

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NICK JOHNSTON: “Remarkably Human”(2016)

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Tiempo hacía.
Que no disfrutábamos tanto con un disco instrumental. Y con un guitarrista que nos devuelve a la mejor época de Mike Varney. Y no porque el canadiense Nick Johnston sea un guitarrista shred, si no por el propio concepto de “Remarkably Human”. 8 canciones, de entre 4 y 6 minutos y como objetivo único, hacernos viajar entre cientos de notas de guitarra.
Entre todo lo bueno también hay que destacar el medio buscado por este excelente músico para hacerse conocer. Todos los discos de Nick (mi amigo Nick) están a nuestra disposición gratuitamente en su cuenta de YouTube. Que os gusta, os lo compráis.

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Y vaya si nos ha gustado. Como os decíamos, Nick Johnston no es un guitarrista shred pero simplemente porque no quiere. Hay detallazos del mejor Vinnie Moore de “Time Odyssey” por toda la grabación. Aún así, prácticamente todo “Remarkably Human” transcurre plácidamente entre melodías envolventes de fácil acceso, un sonido elegante de guitarra y una ejecución calmada. Una destacadísima base de piano que marca el tempo de las canciones y unos arreglos de cirujano a cargo de nuestro batería de referencia Gavin Harrison. En su anterior “Atomic Mind” tocaba Marco Minneman.
Johnston no se anda con tonterías como ha demostrado con este magnífico “Remarkably Human”.

POETS OF THE FALL: “Jealous Gods” (2014)

poets of the fall cover jealousUn Ingeniero de Minas, fiel seguidor de este nuestro blog y amante del rock clásico (interesante recomendación la de April Wine) nos recomendó hace ya unos años a estos Finlandeses.

Signs of life” fue el Cd y su éxito automático en nuestra pequeña pero exigente comunidad musical. Lo suficientemente oscuros para no ser rock melódico, lo bastante melódicos para no ser heavy metal, moderadamente clásicos para no ser rock alternativo y contenidos compositivamente para no ser un grupo de rock progresivo.
Ellos se consideran a sí mismos Rock Cinemático y aunque nuestro primer pensamiento sea de estupor y recordemos el alcoholismo crónico de los países nórdicos y lo poco que calienta allí el sol, tiene bastante sentido si consideramos que la Cinemática estudia el movimiento de los cuerpos sin analizar las causas que lo originan.

Resumiendo este berenjenal científico en el que me he metido siendo de letras mixtas, la conclusión es que Poets of the Fall es un grupo estupendo de rock contemporáneo y punto. Que gusta a los melódicos, a los alternativos, a los progresivos y a los metálicos. Que a sus discos no les puedes poner un pero y son perfectos para que nadie te increpe en una reunión por la música que hay de fondo. Y por supuesto son mucho más que una mera banda sonora.
Cada vez entiendo más porqué nos los presentó nuestro ínclito ingeniero Alfredo. Él fue el primero en usar una máxima técnica, “si no hay base se cae el sistema”, para demostrar científicamente lo que es un buen disco o no.

Jealous Gods” dispone, como en todos los discos de esta banda, de una base sólida. No te preguntes por las fuerzas que la han originado y disfruta de su rock.

TOTO: “XIV” (2015)

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Esta vez no tocan en España.
Y no es de extrañar. En Europa han entrado en las listas de éxitos dentro del top 10 de siete países. En España, y siendo muy generosos, alcanzarán unas pocas miles de copias. O eso me gustaría creer.
Aún así, el Viejo Continente y Japón han sido los apoyos más importantes del grupo en su carrera. Pensad en sus últimos dvd publicados: live in Amsterdam, París y Varsovia. Y es que lo curioso, no, lo asombroso, es que Toto nunca han sido profetas en su tierra y en general en los países anglosajones. Pasaron de ser los músicos elegidos por Michael Jackson y Quincy Jones para tocar en “Thriller” a que su compañía CBS (¿con las botas sucias?) estuviera 10 años sin publicar sus canciones.

Imaginaros que tras Steven Wilson y Neal Morse, discos que precisamente no cumplen el mandamiento sagrado de “escuchar al menos 3 veces antes de abrir la boca” (hay que oírlos muy atentamente y varias veces más), estamos agotados pero felices de llegar a desentrañar “XIV” tras múltiples y estrictas escuchas.

Toca ir al grano.
Somos más de Bobby Kimball que de Joseph Williams (a un nivel altísimo). “XIV” se diferencia bastante de “Mindfields” y “Falling in between”. Un disco que no entra a la primera y es más “oscuro” de lo que pudieras pensar tras el single “Orphan”. Musicalmente inmensamente rico y llenos de cientos de matices, desde el West Coast, a la música latina, el jazz y el blues. Es Toto. Ellos son únicos para eso. Un grupo con cuatro cantantes solistas que en esta ocasión se entremezclan en casi todas las canciones. Recupera buena parte de las sensaciones y el sonido del grupo de los 70´y 80´. Favoritas, la épica “Unknown soldier”, el AOR sublime de “All the tears that shine” y “The Little things“, la TTS (Total Toto Song) híper melódica “Orphan” y la súper progresiva “Great expectations“.

No es el mejor, pero sí muy, muy bueno.

BIFFY CLYRO: “Opposites” (2013)

 

Biffy 2

Fue en una amable tarde sin viento en las playas de Tarifa cuando Biffy Clyro llegó.

Una amiga, R, que aún sabiendo de mis profundos cromosomas metálicos creyó haber dado con un grupo que, dentro su amplia, amplísima por cómo estaba el Iphone repleto de música, discografía, podría agradarme. Sin duda es una persona que escucha.

Los rockeros escoceses son excesivamente duros para los indies y demasiado alternativos para los metaleros ¿Qué hacer con ellos? Post Hardcore o Math Rock. Ya empezamos.

Puede que la idea del Math Rock sea de las más inteligibles de todo el esperpéntico batiburrillo de estilos musicales que se han creado en estos últimos años; influencias del rock progresivo, ritmos complejos, melodías y guitarras distorsionadas. Y realmente es a lo que suena Biffy Clyro, sobre todo en sus primeros discos. Otra cosa es meter en el mismo saco a Biffy Clyro con Meshuggah y Tool y más cuando hay en “Opposites” influencias de grupos como Nirvana. Difícil, muy difícil encasillarlos. Y eso es lo mejor de Biffy Clyro; son imposibles de clasificarlos. Son buenos y punto.

Sé que ya habréis detectado que no es este el estilo acostumbrado en The Road, pero este Cd del 2013 impresiona por su energía, entre grunge y punk, sus ritmos intricados, una voz, Simon Neil, acústicas, letras muy personales y melodías ciertamente brit.

Habrá que volver pronto a Tarifa y a esperar al nuevo Cd de estos fenómenos sin etiquetas.