PORCUPINE TREE: “Fear of a Blank Planet” (2007)

FEARNos atrevimos hace unos años con breves reseñas del “Wish you were here” de Pink Floyd y el “Power” de Kansas. Meras sensaciones y anécdotas del paso por nuestras vidas de estas grandes obras maestras que trascienden lo empíricamente discutible. Al bien y el mal.

Nuestro encuentro con “Fear of a Blank Planet” fue más accidental ya que entendimos su verdadera grandiosidad al verla ejecutada en directo en el DVD “Anesthetize”. También comenzó en ese momento nuestra admiración por Steven Wilson y mi adoración por Gavin Harrison (uno de los trabajos de batería más exquisitos jamás grabados).
Tardes y noches enteras “gastadas” escuchando y observando esta maravilla.

STEVEN WILSON: “The Raven That Refused to Sing…and other stories” (2013)

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El primer gran disco de 2013 y qué grata sorpresa. Y no porque un disco de Steven Wilson sea de nuevo deslumbrante (eso es ya Ley escrita), si no porque después de “Grace for Drowning”, mucho más íntimo, experimental por momentos y con multitud de efectos sonoros, no me esperaba, sinceramente, que “The Raven…” fuera un álbum de rock progresivo tan directo.
Es vigoroso, vitalista. La vuelta de las guitarras potentes y los solos. Todo ello mezclado por la clarividencia de Wilson a la hora de componer.
El nivel y el sonido de este Cd alcanzan cotas inigualables. Un tal Alan Parsons anda detrás.
El tener como miembro fijo a un batería como Marco Minnemann tiene que hacerte recapacitar. Y después de ver su complicidad en el directo “Get all you deserve”, del que encontraréis una amplia reflexión en este blog, no cabe duda que Wilson ha querido disfrutar y que disfrutemos y le ha dado rienda suelta (óyelo en de “The holy drinker” ).
No os preocupéis los más sinfónicos por que los pianos, mellotrones y su amada flauta nos transportan a los pasajes más íntimos que tanto nos gustan, “Drive Home”, con un espectacular solo final de Guthrie Govan (ex Asia y otro músico de ascendencia hard).
El resto, “Luminol”, “The watchmaker”, es una orgia de buen gusto, técnica y momentos muy progresivos.
Una maravilla de disco de principio a fin, del que es, probablemente, el mejor artista de rock en la actualidad.

STORM CORROSION (2012)/STEVE HOGARTH & RICHARD BARBIERI: “Not the Weapon but the Hand” (2012)

La idea de hacer esta breve reseña conjunta tiene su lógica razón de ser, en un primer lugar, al ser dos de los proyectos, a priori excitantes, de las ya vacas sagradas del rock progresivo y sinfónico actual: Steven Wilson / Michael Opeth Akerfeldt y Steve Marillion Hogarh/ Richard Porcupine Tree Barbieri. La segunda razón, dónde la lógica se escapa, es que los dos Cd son tremendamente aburridos.

STORM CORROSIONTodos teníamos claro que Storm Corrosion estaría repleto de largos pasajes instrumentales oscuros, de mellotrones por doquier y cabalgadas de progresismo excitante. Pues al tercer tema me caí del caballo totalmente frito. Parecía que estaba en medio de la conversación que mantenía Max von Sydow con la muerte en la película de Ingmar Bergman”El séptimo sello”. Tanto Akerfeldt como Bergman son suecos. Algo tendrá que ver.
Vaya por delante que soy un fan abnegado de todas las bandas representadas y de estos músicos en particular. Y por eso hay que ser justos y destacar el buen comienzo de “Drag Ropes”  donde manda Akerfeldt, “Storm Corrosion” que podría pasar por un tema en solitario de Wilson o las atmósferas del tema final de “Ljudet Innan” -el mejor tema del disco-. El resto, un gran ejercicio de auto indulgencia.

hogarth barbieriCuando ya me encontraba en postura fetal en el sofá y mi manta sobre las rodillas, Steve Hogarth me hizo despertar de mis pesadillas progresivas con “Red Kite” y sus brillantes melodías. Marillion 100%. Pero a pesar que el disco de Hogarth y Barbieri es más variado  en sus propuestas, “Only love will make you free”-otro buen tema-  y con una producción a prueba de bombas, rápidamente te encuentras tomando una valeriana con el Sr. Morfeo.
Otra vez será.

STEVEN WILSON: “Get all you deserve” DVD (2012)

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Un gran espectáculo visual. Una inmersión en un universo musical y de sensaciones.
Esa es la propuesta de Steven Wilson en este “concierto”. Como si este concepto pudiera abarcar someramente todas las aristas que la mente de Wilson puede concebir.

No se trata, como es habitual en Wilson, de una obra realizada para satisfacer al público más exigente y vanguardista. Es Steven Wilson el que te invita a su mundo onírico, no para que participes en él, si no para que lo compartas durante un breve espacio de tiempo (que  es lo que te van a parecer las más de dos horas de concierto).

El Sr. Wilson dirige la orquesta, literalmente, de un grupo de músicos sin fisuras. No encontrarás ninguna grieta musical ni visual aquí. Solo buen gusto, virtuosismo y mucha clase.
El batería alemán Marco Minemann es grande en si mismo. Al desconocido virtuoso húngaro Niko Tsonev no hay que perderle la pista. Del indescriptible bajista Nick Beggs solo tengo que decir que o las dobles voces y coros son sampleadas o tiene la mejor voz que haya oído nunca.Me da igual. Tampoco importa mucho que Adam Holzman sea el mejor teclista que haya visto tras el maestro Jordan Rudess.

En ese momento y tras hora y media de concierto, Steven Wilson pide respetuosamente al público mejicano que se mantenga en silencio mientras interpretan los 23 minutos de “Raider II”. Como si se pudiera hacer otra cosa.

“Postcard”, “Index”-mucho más dura que en estudio-, “Deform to form a star”, “Harmony Corine”, “Like dust I have cleared from my eye”, “Luminol” – tema nuevo que estará en su próximo Cd- y seguimos sin palabras.
El artista que ha conseguido que uno de los mejores baterías del momento se mantenga durante cinco minutos seguidos tocando un solo tom con un único ritmo en la absolutamente bellísima “Veneno para las hadas” tiene toda mi admiración y respeto.