TERAMAZE: “Her Halo” (2015)

teramazeNormalmente un disco que empieza con un tema de casi trece minutos no suele estar entre los que más me atraen
Curioso prólogo para comentar un disco de Metal Progresivo y que hemos querido incorporar para constatar que justo este detalle ha sido el que nos ha enganchado a estos fenomenales músicos australianos.

Y es que nuestras antípodas están de moda y especialmente en lo que a Metal Progresivo se refiere. Caligula´s Horse, Voyager y Teramaze son grupos de una calidad incontestable a lo que hay que aunar su originalidad, sobre todo en las voces. Ninguna de las tres bandas tienen un cantante clásico o típico para lo que estamos acostumbrados en este estilo.
La voz grave de Alex Canion de Voyager y el estilo alternativo del Caligula´s Horse Jim Grey se contraponen a los tonos limpios, más propios del modern metal e incluso del pop rock de Nathan Peachey de Teramaze.

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Se nos antoja una muy buena noticia para la música en general que músicos que consideraríamos claramente en otros registros superen el inmovilismo y los recelos, que todos tenemos en algún momento y se incorporen de lleno a nuestro ideario metálico.
Con todos estos elementos, lo que nos encontramos en “Her Halo” y en menor medida en su anterior “Esoteric Symbolims”, donde encontraron el camino, es un Metal Progresivo de alto octanaje, muy potente, con una producción inmaculada, un guitarrista, Dean Wells, entre Haugan y Petrucci (verdad de la buena), unos músicos de primera fila, un cantante diferente y brillante y lo que finalmente cuenta de verdad, composiciones que te llegan.
Up the aussies!

CIRCUS MAXIMUS: “Havoc” (2016)

CIRCUS MAXIMUS HAVOC

Seis meses para hablar de este CD. Y aún nos cuesta.
El motivo no ha podido ser otro que el enorme respeto que profesamos por Circus Maximus y la absoluta devoción por “Nine”, su obra maestra de 2012 y uno de nuestros discos de cabecera.
Pensamos en una entrada analítica en la que reflexionar de como en “Havoc” los noruegos y sobre todo su guitarrista, productor y máximo compositor Mats Haugen, espectacular durante toda la grabación,  habían optado en “Flames”, “Remember”, “The loved ones” o “Chivalry” claramente por la vía más melódica que comenzaron a desarrollar con “Reach Within” o “The One”  y sinfónica con “Last Goodbye”. De como manteniendo su estilo de metal progresivo habían experimentado a su vez con estructuras muy directas y contundentes en el tema “Havoc”. De como Michael Eriksen profundiza de manera magistral en tonos vocales de menor rango haciendo que “Havoc” sea una obra particularmente sosegada incluso en las canciones más progresivas como “Pages”, “Highest Bitter” y “After the Fire”. Y de como iba a causar algo de polémica el que hubiera temas manifiestamente más melódicos.

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Pero finalmente hemos preferido la versión visceral.
Era imposible superar “Nine” pero menudo discazo se han marcado de nuevo con “Havoc” y ya van 4 de 4. Haugen y sus solos nos ponen la carne de gallina y Eriksen es uno de los mejores cantantes actuales capaz de emocionarnos con una simple entonación. Cada canción, cada puente, cada arreglo, cada estribillo, melódicos o cargados de potencia y virtuosismo contienen más clase y calidad que cualquier otro grupo de su género. Qué buenos son Circus Maximus. Amén.

KATATONIA:”Dead End Kings”(2012)

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El 2016 ha sido el año de la confirmación.
Confirmación del genio de Devin Townsend y de nuestra rendición a Katatonia.
Los dos, provenientes de tierras tan lejanas y hostiles como Canadá y Suecia nos han devuelto la importancia de la emotividad en la música.
No tardamos más de dos clicks en hacernos con “The Fall of Hearts”. CD maduro, compacto y equilibradamente progresivo, con el que los suecos han depurado al exigente y soberbio “Dead End Kings”.

Son muchos los temas que rondan una y otra vez emocionándonos mientras Jonas Renkse nos relata, más que cantarnos, sus lánguidos cuentos invernales. Y es seguro que “Lethean” te conmoverá.

DREAM THEATER: “The Astonishing” (2016)

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En lo único en que todos, fans, crítica y no-muertos estamos de acuerdo es en que deseábamos un cambio.
¿Se ha producido? Sin duda ¿Lo suficiente para acallar a los fantasmas? Claramente no.

¿Quiénes son estos fantasmas de los que hablamos?
Dream Theater, uno de los grupos más exitosos e influyentes no solo del llamado Metal Progresivo si no del Heavy Metal en toda su extensión, no ve espectros a su alrededor (aunque la sombra de Mike Portnoy sigue siendo muy alargada) y mucho menos después de entrar en el Nº8 de las listas españolas siendo en nuestra querida península totalmente minoritarios y habiendo creado una imponente obra como “The Astonishing“.
Los fans no percibimos continuamente sombras en las esquinas ni nos interesan las conspiraciones. Queremos escuchar música y disfrutarla hasta el paroxismo (me encanta esta palabra). Desde sus comienzos Dream Theater ha sido adorado y vilipendiado a partes iguales tanto por los progresivos como por los metaleros y que yo sepa no ha pasado nada. Si no nos gusta, no lo compramos. Sencillo.
El auténtico fantasma es la envidia. Natural y descorazonadoramente humana. Queremos lo que no tenemos, y si no lo tenemos, habitualmente por nuestra propia incapacidad, intentaremos destruirlo, ponerlo en duda y desprestigiarlo, aunque sepamos que hace feliz a multitud de personas.
La veda ya estaba abierta desde hacía tiempo pero no la recordaba tan cruenta. Ciertos artículos como el famoso “10 Cds que debes escuchar antes de perder el tiempo con “The book of souls” de Iron Maiden” o “Los 10 peores discos de Dream Theater”, teniendo en cuenta que el grupo lleva 13, te hacen comprender dónde están exactamente los famosos fantasmas.

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Una cosa está clara, hasta la fecha Dream Theater no había grabado algo semejante. Ni ellos, ni prácticamente nadie. Si bien no podemos exagerar y comparar a “The Astonishing” con “The wall”, “Thick as a brick”, “The lamb lies down on Broadway” o “Metropolis pt. 2: Scenes from the memory”, Dios nos libre, a diferencia de estos discos míticos en clave conceptual, John Petrucci y Jordan Rudess han mamado directamente de “JesusChrist Superstar” de Adrew Lloyd Weber y Tim Rice, lo que lo encuadra en el espectro de la ópera rock o incluso el musical. Escuchad atentamente las líneas vocales de “Three days“ y  “A new beginning”, uno de los temas por lo que recordaremos este disco y me contáis (Simón Zelotes cantándole a Jesucristo “Power and Glory”).

dt_greatnorthernLa historia es más ingenua de lo esperado y se nutre tanto de los “Juegos del hambre” como de “Dune”, pasando por el drama Shakesperiano y hay que confesar que engancha, al igual que la sencilla pero bonita melodía central que recorre toda la obra, cuando la vas siguiendo paso a paso, sobre todo porque el equilibrio entre la música, la historia y los personajes está muy logrado en bastantes momentos. Encomiable el trabajo en las letras de John Petrucci. Lo de James Labrie es para darle de comer aparte. Una de las mejores ejecuciones de su carrera. Jordan Rudess y su piano son los pilares desde los que se construye todo este universo musical que Petrucci va llenando con arreglos de guitarra y solos magistrales. No se abusa de los efectos, ni de la orquestación o los coros que por el contrario ayudan a mostrar muchos de los clímax que se alcanzan en este doble Cd y sus 2 horas y pico de música. Se nota la experiencia de Rudess  con la composición sinfónica en las espectaculares Oberturas de cada acto. El crack de John Myung pasa algo desapercibido en una obra eminentemente melódica excepto en los cortes más progresivos y potentes, que los hay y muy impactantes, “Moment of betrayal”, “A new beginning”. El caso de Mike Mangini es ya preocupante. El batería ha aportado muchísimo al grupo desde su llegada, sobre todo en directo, pero su influencia sobre las composiciones es nula. Su ejecución, de técnica depuradísima, se asemeja  a la de un metrónomo humano. Mike Portnoy, y me duele reconocerlo, hubiera hecho virguerías en unos temas con tantísimos matices y elementos.

DT RAVENSKILL

Es muy complicado desmontar “The Astonishing” aunque la envidia te corroa. Y también es cierto que no han conseguido redondear un trabajo tan ambicioso. El lujo sonoro y la pasión del Acto Primero se diluyen en el segundo que no consigue mantener el ritmo y el equilibrio requerido provocando que el “Grande Finale” esperado se convierta simplemente en “finale”.

Si eres fan no dudarás en calificarlo como uno de sus mejores trabajos desde “Train of Thoughts”. Y volveremos a hablar dentro de cinco años.