IRON MAIDEN: The Book of Souls World Tour (Madrid, 13 de julio de 2016)

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¡Scream for me Madrid!
33 años esperando para poder escuchar ese grito de Bruce Dickinson. Estuvimos hace 2 en el Sonisphere de Rivas pero por circunstancias, llamémosles “técnicas” y bajo el paraguas de la Guardia Civil, no pude disfrutar de ese concierto de Maiden como me hubiera gustado.

iron-maiden-bruce-dickinson-madrid-2016De manera que este era nuestro momento. Entradas, AVE, hotel y camisetas. Todo gestionado de modo eficaz y pulcro. A escasos 10 minutos del Barclays Center, temperatura media en la ciudad muy agradable, excelentes caldos y carne de la tierra. La compañía aún mejor.
Las 3 conclusiones que sacamos del concierto, disfrutado al máximo, como si hubiéramos tenido una regresión a los 12 años, son que, los pabellones destinados al deporte no terminan de sonar del todo bien, que el brazo izquierdo de Dickinson tiene viva propia sin duda y que hay que acabar con Janick Gers de una vez por todas. Hemos llegado a la teoria de que los miembros de Iron Maiden son excelentes personas y que Gers es su amigo. No hay otra explicación para que siga en el grupo. Como buenos amigos que son y conocedores de sus defectos, incluso le habían preparado una zona en el escenario acotada, de la que no se salió, excepto para alguna ridícula carrerita. Su actitud en el escenario es más que lamentable. Musicalmente no aportó más que sus solos en “Blood Brothers” y “Fear of the dark”. Estoy pensando en recoger firmas para darle una muerte digna.

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Lo bueno es que estábamos preparados y sabíamos dónde iban a posarse todas nuestras miradas. Así que puntuales como un clavo y tras unos interesantes The Raven Age, que sonaron incluso mejor que los propios Maiden con su metal contemporáneo, comenzó a sonar el “Doctor, Doctor” de UFO. El ambiente era magnífico tanto fuera como dentro del recinto. 15 mil personas abarrotaron el pabellón. Era un espectáculo solo mirar desde lo alto. Un sonido muy potente que me sorprendió, algo embarullado en los graves y que fue mejorando, aunque no fue perfecto, como os comentaba, posiblemente por la propia reverberación del pabellón. Los solos de Smith y Murray destacaban por encima de todo. Bruce, incansable y a buen nivel vocal, cambiándose de ropa más que una diva en el teatro. Defensa de su nuevo CD como si del primero se tratara, como es costumbre en Iron Maiden, que sigue sin dormirse en los laureles. Yo hubiera incluido “The Great Unknow” en lugar de “Death or Glory”, pero sonaron las mejores canciones de “The book of souls” (“Empire of the clouds” por ahora es inviable). Un buen puñado de clásicos “Hallowed be thy name”, “Number of the beast”, “The trooper”, “Iron Maiden” y algunas sorpresas como “Children of the damned”, “Powerslave”, durante la que enloquecí de placer y un increíble “Wasted Years” para poner el broche final.

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Always look on the bright side of life”, como bien cantan los Monty Python al final de cada concierto de Iron Maiden. Ese día lo hicimos.

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IRON MAIDEN: “The Book of Souls” (2015)

IRON MAIDEN THE BOOK OF SOULS

Cuando se trata de Iron Maiden o de cualquier banda clásica hay que poner un listón. Es divertido y nos ayuda, a mí el primero, a entender dónde nos encontramos exactamente.
Después de cinco audiciones intensas y dos lecturas atentas, que es lo que consigue la excepcional versión especial Hardbound Book y sobrepuesto a la emocional e irracional primera escucha (con lagrimas incluidas), la referencia es “Brave New World” (para nosotros superior a “Fear of the dark”). Una vez situados, hablemos de las reacciones y de los protagonistas.

Las primeras no se han hecho esperar. La mayoría muy positivas, otras intermedias que penalizan la duración y la vertiente supuestamente progresiva, que la tiene, de Iron Maiden, pero que destacan a su vez algunas de las canciones como sorprendentes y otras, que nos han parecido muy curiosas, que pasan de las meramente descriptivas sin adjetivación alguna, como si hablaras de un mueble, a las que recomiendan no escuchar “The Book of Souls” porque mientras te pierdes otros muchos CD. Fascinante.
Y al final de tanta palabrería en la que nos incluimos, lo único que queda y de verdad importa es el fan frente al nuevo disco de uno de sus ídolos de la adolescencia.

Vayamos con los protagonistas.
Eddie The Head ha vuelto. Todo el CD está imbuido del espíritu clásico del grupo y no han olvidado la iconografía. Buena elección la de Mark Wilkinson (Judas Priest) y mejor las ilustraciones y diseño interior.
Kevin Shirley sigue sin convencernos. Es perfecto para el Hard Rock pero no para el Heavy Metal. Recordemos que Dream Theater se lo quitó de en medio en apenas dos discos. A pesar de ello reconocemos que ha estado a la altura y ha contribuido al mágico sonido del disco, sobre todo en la producción de las guitarras solistas (las rítmicas han quedado un poco bajas en la mezcla final) para que puedas apreciar perfectamente los duelos interminables de los tres guitarristas y en las mezclas, ya que esta es la obra de Maiden con más detalles y arreglos de su larga existencia. “The Book of Souls” debe disfrutarse con auriculares.Eddie-Iron-Maiden-The-Book-Of-Souls-2015-Mark-Wilkinson
La forma de grabar en los últimos años del grupo casi en jam session dificulta volver a escuchar al Nicko McBrain contundente del “Peace of mind” y suele estar difuso y en segundo plano. Hasta ahora. De nuevo podemos oír lo buen batería que es, especialmente en “Empire of the clouds”, el clímax de todo el álbum.
Los 3 tenores (Dave Murray, Adrian Smith, Janick Gers). Uno de los grandes logros contenidos en “The Book of Souls” es el tremendo trabajo de arreglos de guitarras que se aprecian left to right durante todas las canciones. Cada guitarra solista tiene un sonido muy definido y son tremendamente placenteros los duelos a tres guitarras de todos los temas (en “The Red and the Black” se convierte en órdago). La mejor interpretación de Gers desde “Fear of the dark”, sin barullos y muy centrado. Murray por fin dándole la oportunidad a diferentes estructuras y sonidos (a veces es difícil saber que es él) y Smith destrozando con una lección magistral de buen gusto y técnica depurada.
Todo lo bueno y lo malo de Iron Maiden pasa por Steve Harris y él lo sabe. Él es el que no se ha conformado a pesar de haber vendido más que nunca con “The Final Frontier”. Él es el que ha decidido darle de nuevo rienda suelta a Dickinson y ahí tenemos la apertura más sorprendente de un disco de Maiden con “If Eternity should fail” y un cierre para la historia con “Empire of the clouds”. Él es el que ha roto con las estructuras manidas de aceleración sin control hacia los solos para volver al puente o el estribillo y en todos los temas en los que participa (cómo nos gusta “The Great Unknown”) hay ritmos, contra ritmos, pausas, grandes melodías en todos los estribillos y canciones más “modernas” de lo esperado, “Tears of the Clown”, un medio tiempo fantástico que ya se ha convertido en uno de nuestros temas favoritos.

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The Book of Souls” es ya un clásico por distintos motivos. Será para siempre el CD del cáncer superado por Bruce Dickinson, defendiendo e interpretando cada canción, a pesar de no poder darlo todo por motivos más que obvios, con elegancia y clase infinitas. Será para siempre el CD de la canción más ambiciosa de Iron Maiden, “Empire of the Clouds”, la increíble y emocionante suite de 18 minutos a lo Savatage compuesta por Bruce. Y sí, será para siempre el CD que superó el listón.

IRON MAIDEN: “A Matter of Life and Death” (2006)

IRON MAIDEN A MATTER OFTras la emocionante noticia de un nuevo Cd de Iron Maiden en septiembre de este año se produce a su vez una ligera inquietud. Con dos simples correos electrónicos y una llamada, nuestro AOR Master y yo mismo expresamos nuestros deseos y miedos:

– Uff qué emoción (The Road)
– Temas muy largos…me gusta. A ver si Shirley se centra y suena como el Piece Of Mind (AOR Master)
– Vuelven al estudio dónde grabaron Brave New World (The Road)
– Ese disco es buenísimo (AOR Master)
– El último en que se podía oír en condiciones la batería de Nicko (The Road)
– Las últimas producciones no han sido buenas (AOR Master)
– No te olvides de A Matter of Life and Death, un disco muy bueno y con un sonido de guitarras genial (The Road)

Mientras sufrimos la tensa espera no es necesario irse a los súper clásicos para disfrutar de unos buenos Iron Maiden.
El disco que nos ocupa es su última gran obra. El más serio y trabajado junto con el ya clásico “Brave New World” (siempre nos referimos a la nueva etapa). Tenemos claro que Harris está agotado compositivamente, que Murray hace una década que no graba un solo reconocible y que Gers debe morir. Pero cuando las riendas pasan por las manos de Smith y Dickinson se produce un halo de esperanza, Harris se siente arropado y la maquinaria Maiden empieza a carburar.
A Matter of Life and Death” es uno de sus grabaciones más agresivas, con la mejor producción que ha conseguido Kevin Shirley, aunque sigo sin estar seguro de que sea el productor adecuado para la banda. No sobra un solo tema al contrario que en “Dance of Death” y “Final Frontier” que cojean por todos lados. Nunca les perdonaré que hayan grabado un tema tan nefasto como “El Dorado”.
Iron Maiden es de las pocas bandas clásicas que defienden en cada gira su nuevo disco como si del primero se tratara y orgullosos interpretan siempre de cinco a seis temas sin permitirse vivir de las rentas aunque los fans se queden sin escuchar ese canción con la que llevaba meses soñando. Incluso se dieron el lujo de tocarlo completo en varios conciertos.
Por todas estas circunstancias y sobre todo por la enorme calidad de las canciones que hay en “A Matter of Life and Death”; “These colours don´t run”, “The pìlgrim”, “Out of the shadow”, “The longest day”, “For the greater good of god”, hay que recuperar este Cd y la emoción para lo que aún pueden ofrecernos.

Un tema de más de 18 minutos compuesto por Bruce Dickinson…ufff, no llego.

IRON MAIDEN: “No Prayer for the Dying” (1990)

220px-IronMaidenNoPrayerForTheDyingEl disco olvidado. Del que ya nunca hablan las crónicas y cuyas canciones parecen sepultadas bajo una enorme capa de arena en el perdido desierto de los álbumes malditos.

Un disco al que no se le puede reprochar nada excepto estar precedido por cinco obras intemporales y patrimonio del ideario musical de millones de almas y escoltado por un clásico, “Fear of the Dark”.

La última gran portada de Derek Riggs, el primero sin Adrian Smith y el último producido en solitario por Martin Birch.

El último y el primero. Fin y renacimiento.

Bruce con la mente ya puesta en su inminente carrera en solitario y Harris incapaz de componer un tema de más de seis minutos.
Directo y potente. Sin relleno ni artífico pero manteniendo un sonido de añoranza entre el “Somewhere in time” y “Seventh Son…”.

Con permiso de “Brave New World”, el último gran disco de Iron Maiden y aún no superado.

IRON MAIDEN: “Maiden England” (1988/2013)

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Compré inmediatamente el VHS de este directo ya que era el segundo concierto completo editado por Iron Maiden tras el mítico “Live After Death”, cuya nueva versión en DVD os recomiendo enconadamente, por la mezcla en 5.1, por la cantidad de extras y porque no llega a 10€ de venta al público.
Nunca me ha parecido “Maiden England” unos de los mejores directos de Maiden. Su formato más cercano al video y Bruce que no estaba en su mejor forma. Aún así, suponía la única manera de ver en directo a mi banda favorita.
24 años después y muchas canas de más, me encontré hace 2 días delante de la recreación de esta gira, en peligrosa compañía y en un espectacular anfiteatro en la ciudad de Rivas, Madrid.
No me gustó en primer lugar que los cabezas de cartel empezaran a tocar de día ya que llevaban una de las mayores producciones de sonido y luces que puedas disfrutar en estos momentos en la escena rock y quedó un poco deslucido.
En segundo lugar el repertorio elegido no pudo ser más afín a los viejos fans, ya que incluyeron un puñado de temas que no estaban en el concierto original (Fear of the Dark y Afraid to shoot strangers, por motivos obvios, Aces High, 2 minutes, The Trooper, Running free y The Phantom of the Opera), aunque eliminaron “Hallowed be thy name” o “Heaven can wait” entre otros.
Con semejante cantidad de himnos cualquier tema nos hubiera emocionado. En ese sentido ninguna pega.
La banda estuvo como era de esperar impecable. Todos los clichés que esperas de la banda se cumplieron: “¡Scream for me Madrid!”, “fear of the dark, fear of the dark”, “i´m running freee…” y los 60 años que ya ninguno de ellos cumple no fue impedimento para demostrar una energía arrolladora. Bruce Dickinson es el mejor frontman del Heavy.
Pero en tercer y muy triste lugar estuvo el sonido. Abominable.
Aún no puedo creer que una banda de este nivel, con el equipo del que disponen, ingenieros de sonido, mezcladores, sonara tan mal. La voz de Bruce iba y venía. En ningún momento escuchamos a Nicko McBrain y los solos de Murray (el chinorri) y Smith los intuíamos vagamente.
Justo después Anthrax dieron una lección de potencia y abrumador sonido, además de un conciertazo para recordar, de manera que no fue culpa de la organización ni del viento como he podido leer.
Iron Maiden sacará nuevo disco y hará una nueva gira y yo volveré a la búsqueda del concierto perfecto de mis admirados y queridos ingleses. Siguen haciéndome feliz con cada nota y lo volvieron a hacer este fin de semana al propiciar estos dos días inolvidables con unas personas que estarán siempre en mi vida al igual que Iron Maiden.