MASTERPLAN: “Pumpkings” (2017)

MASTERPLANYa conocéis nuestra afición por las versiones y revisiones. También nuestras feroces quejas cuando el producto ha sido víctima de la codicia humana o sencillamente de una baja calidad.
En el caso que nos atañe hoy la cosa se complica. Cuan culebrón venezolano.

Podríamos hablar de la injusticia de no invitar a Uli Kush y a Roland Grapow para la esperada gira de reunión de todas las marcas de Helloween, siendo el batería y el guitarrista, a pesar de su azorada salida del grupo, culpables de gran parte del resurgir de la banda en sus horas más bajas ¿Pero si alguien ya no te cae bien lo invitarías a tu casa?
Tampoco cabe mucha reflexión respecto a si Grapow ha visto la oportunidad de ganar unos euros gracias a la estela que se ha formado por la mediática reunión de los alemanes. Son canciones de Helloween compuestas por él. Está en todo su derecho.
Muy diferente es opinar sobre si el experimento ha tenido algún sentido musical que es lo que realmente nos importa.

El sonido y la producción de “Pumpkings” es, como corresponde a un grupo de la entidad de Masterplan, limpio y potente. Hay más arreglos de teclados como es obvio y poco más. La única opción de salvar este disco con cierta dignidad hubiera sido darle un giro más Masterplan a las canciones. Pero no ha sido así.
Unas versiones casi exactas a las originales y con el hándicap de un cantante, buen cantante, que no tiene ni la capacidad vocal ni la personalidad para que este desastre de disco tuviera un mínimo de interés para nosotros.
Pobre Rick Altzi. De sustituir a Jorn Lande a enfrentarse con Michael Kiske y Andi Deris. Tres portentos de nuestro tiempo.
Ha habido canciones como “The chance” y “Someone´s crying” que no hemos sido capaz de terminar.

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VUUR: “In this Moment We are Free – Cities” (2017)

vuur coverQue complicado es ser objetivo.
Más cuando estamos ante la que consideramos una de las voces y artistas femeninas más impresionantes de la música actual. De cualquier estilo.
Voz personalísima, estilo carismático y una técnica deslumbrante. Meteríamos en el mismo y bendito saco a las británicas Katie Melua y Birdy, a nuestra nueva musa sueca Jennie Ann Smith (Avatarium) o a la inefable María Brink (In this Moment). Todas ellas únicas y Anneke es la mejor.

Llevamos siguiendo a Anneke Van Giersbergen desde que la oímos cantar aquellas maravillosas melodías en “Valley of the Queens” del clásico de AyreonInto the Electric Castle” (también fue nuestra primera vez con Damian Wilson y el proyecto Ayreon, así que muchas gracias Arjen) y nunca nos ha decepcionado.
Tampoco con Vuur.

In this Moment We are Free – Cities” no es un CD fácil. Hay que darle varias vueltas para apreciarlo en su conjunto. Tampoco es un disco en su conjunto de Metal Progresivo aunque todos se empeñen en colocarle esa etiqueta. Sí es el proyecto completo más metálico de la holandesa. Agresivo y potente, con una producción y sonido contemporáneos, más cercano al Post Metal. Muy técnico y con momentos progresivos en algunas de las excelsas canciones que contiene.
Hablar de la forma de componer melodías y ejecutarlas de Anneke y de cómo convierte en suya cualquier composición sin importarle el estilo sería una obviedad, pero así es.
Si Vuur va a ser una banda de futuro como se anuncia, estamos en la obligación de destacar a los otros protagonistas del disco. Ed Warby, magistral en la batería, de nuevo y el trabajo inmaculado del guitarrista Jord Otto.
Ante una grabación tan compacta y homogénea es difícil destacar uno o varios temas, pero los singles de adelanto, “My Champion – Berlín” y “Days go by – London”, de lo más progresivo de todo el álbum, son toda una declaración de intenciones que se completan con las más accesibles y melódicas “Freedom – Rio” y “Your glorious light will shine – Helsinki”. Y aún os faltan siete sorprendentes ciudades más por descubrir.

vuurband

BEAST IN BLACK: “Berserker” (2017)

beastinblackberserkercover

Nuestro querido seguidor y amigo Alejandro no dudó ni por un segundo en calificar el single de adelanto de Beast in Black, “Blind and Frozen”, de eurovisivo.

Las conclusiones que se nos antojan ante tan maña aseveración y más cuando teníamos preparadas unas humildes palabras que describían con pasión la perfección Power Metal de estos finlandeses (que raro) de influencias Sonata Artica y Battle Beast, liderados por el ex Battle Beast Anton Kabanen y la nueva esperanza blanca en las voces de Yannis Papadopoulos (un poco griego), son que o nos hemos relajado con nuestra inevitable influencia eurovisiva materna o que nos rendimos con placer al imparable poder nórdico.
Igual es que todas las respuestas son correctas.

CACOPHONY: “Speed Metal Symphony” (1987)

CACOPHONYCacofonía: “Disonancia que resulta de la inarmónica combinación de los elementos acústicos de la palabra”. RAE

Cuando alguien llama a su grupo “sonido desagradable”, que es más o menos la traducción de la calle y a su primer disco “Speed Metal Symphony” o es un cachondo o un temerario. O lo que finalmente fueron y son, unos fuera de serie adelantados a su tiempo que sabían perfectamente lo que se traían entre manos.

30 años después seguimos pensando que no hay mejor nombre para esta obra maestra de nuestro tiempo. Tal y como se concibió y ejecutó hay muy pocas grabaciones que se acerquen, y si lo hacen, con mucho respeto, a lo que Friedman, Becker, Marrino (cantante inefable donde los haya) y Anur (forever groove) nos ofrecieron en 1987.
Una autentica sinfonía de Speed Metal, agresividad, emoción y tecnicismo como jamás hayas escuchado y por ahora insuperable.

JORN: “Life on Death Road” (2017)

jorn 2017Vayamos por partes.
Voodoo Circle es un proyecto comandado por el guitarrista Alex Beyrodt, acompañado de sus compañeros de Primal Fear y con el estupendo cantante David Readman (Pink Cream 69), que se dedica a plagiar/homenajear a los Whitesnake de la era John Sykes.
¿Qué ocurre exactamente si cambias a Readman por Jorn? ¿“Life on Death Road” o hay algo más?
No tenemos muy claro si ha sido Jorn el que los ha llamado o ha sido al contrario, pero sí que este CD suena a Coverdale/Sykes del 1987 por los cuatro costados y que “Life on Death Road” es el mejor disco en solitario de Jorn desde “Lonely are the Brave”.
Que David Coverdale es una referencia para Jorn Lande no es una sorpresa habiendo formado parte de The Snakes junto a los guitarristas originales de Whitesnake, Moody y Marsden. Si el cantante noruego hubiese querido hacer un disco de versiones de la serpiente blanca tampoco nos hubiera extrañado ya que conocemos su pasión por los discos tributos ¿Cuántos van ya?
Pero Jorn es mucho Jorn y su personalidad es tan poderosa que finalmente puede llevar a su terreno casi cualquier tema por muy influenciado que esté. Influencias que él nunca esconde por otra parte.

jorn-lande

Y de esta manera junto a Alessandro Del Vecchio, al que hay que reconocerle la excelente labor que está haciendo como productor y compositor en diferentes estilos sin anclarse en un único sonido Frontiers que no hubiera llevado a ninguna parte ni a Del Vecchio ni al sello, el cantante noruego ha compuesto el paquete de canciones mejores y más contundentes de su carrera en solitario desde hace muchos años.
Como bien apunta nuestro AOR Master, mientras más enfadado esté Jorn, mejor.
Por fin volvemos a disfrutar de sus melodías características en el heavy rápido de apertura de “Life on Death Road” (atentos al duelo de solos entre Beyrodt, magistral todo el disco y Gus G), en la contundente “Hammered to the cross” (que gran riff), en las melódicas “Love is the remedy” y “Man of the 80´s”, una de nuestras favoritas y sobre todo en esos medios tiempos donde Lande es capaz de llorar como en “Dreamwalker” o en la balada a lo Allen/Lande, “The Optimist”.

A un tipo con un Premio Nobel (por lo menos se lo merecía) en su haber por “Burn the sun” de Ark, varias matrículas de honor (“Hourglass”, “Worldchanger”, “Masterplan”, “Aeronautics”, “The devil´s hall of fame”, “The Battle”) y no menos sobresalientes y que descubrimos haciendo de malvado inquisidor en la ópera rock de Nikolo Kotzev, “Nostradamus” y al que después de esa interpretación memorable no hemos dejado de seguir y admirar, solo le vamos a poner un notable por “Life on Death Road”. Algo que no está mal después de tanto aprobado justito y porque a pesar de las buenísimas canciones que hemos destacado, hay otras tantas que no se diferencian apenas entre ellas y sobre todo dos, “I walk away” y “Devil you can drive” en las que a pesar de los esfuerzos resultan fallidas.
Buen retorno.

jorn