DEF LEPPARD: “Hysteria” (1987)

HYSTERIA

Por The Road & Miguel “AOR Master” Mérida

El comentario de nuestro AOR Master en la entrada dedicada a Stan Bush & Barrage nos ha hecho pensar en si éramos capaces de confeccionar una lista de los 10 mejores discos de AOR de la historia.
Primer obstáculo: solo 10. Segundo: ¿qué entendemos por AOR? Tercero: ¿los más representativos, los de más calidad o los que más nos gustan?

Tenemos claro que hay que mantener la mente abierta y entender el Adult Oriented Rock de un modo global. Estamos tan tarados que podríamos intentar hacer listas diferenciando el West Coast del AOR y el Rock Melódico, incluso por nacionalidades si nos ponemos. Estilos que se solapan, se mezclan, se complementan. Pero la úlcera ya empieza a resentirse solo con pensar en esos top ten, así que os pedimos comprensión.
Y también que esta lista debe estar basada en experiencias personales. No vamos a hacer una base de datos ni una encuesta. Esta será nuestra lista con sus luces y sus sombras y como siempre con una curiosa historia detrás.

Ya conocéis nuestra afición por los métodos científicos complejos. Así que junto a nuestro AOR Master nos pusimos manos a la obra. 2 listas en Word y un Excel. Ni la Teoría de Cuerdas.
La nuestra, condensada, no sin sufrimiento, a 14 discos imprescindibles, 8 finalistas y 26 posibles. Ya empezábamos mal. Y la de nuestro AOR Master, también con 14 referencias innegociables y 17 extras. Un infierno.
Sin embargo entre ambas listas de los 14 elegidos había 7 coincidencias. Excelente noticia. Ahora teníamos que cuadrar entre los no coincidentes y los siguientes candidatos. 2 más. Y un último filtro con el excedente. Ahí estaba. The last one. Solo podían quedar 10.
Por supuesto que no son todos los que están. Y la grandeza de nuestro mundillo ha provocado que discos sin discusión para uno, ni siquiera estuvieran en la lista del otro: The Storm, Overland, Signal, Bad English, Styx, Heartland, Zeno o Steelhouse Lane.  Que no tuviéramos claro si eran demasiado Hard: Giant, TNT, Joshua, Bon Jovi. O sinfónicos: Kansas, Magnum, Asia. O sencillamente se han quedado fuera por las fuerzas del destino: Michael Thompson Band, Mecca, Pride of Lion, Alien, Shy, Unruly Child. Aunque sean auténticos clásicos: Chicago, Toto, Journey. Ahí es nada.

A pesar del respeto que produce leer todos estos nombres, el método y el corazón mandan y han decidido que Los 10 mejores discos de AOR de la historia para The Road to Madness sean:

Survivor: “Vital Signs” (1984)
FM: “Though it Out” (1989)
Dare: “Out of the Silence” (1988)
Stan Bush & Barrage (1987)
Desmond Child: “Discipline” (1991)
Jimmy Barnes: “Freight Train Heart” (1987)
Drive She Said (1989)
Heart: “Brigade” (1990)
Harem Scarem (1991)
Strangeways: “Walk into Fire” (1989)

¿Por qué entonces el disco elegido para gobernarlos a todos o en términos menos Tolkienianos, el mejor de todos, es “Hysteria” de Def Leppard?
Porque este disco no se puede numerar. Es la Zona 0. No porque fuera el comienzo de todo si no porque redefinió y creó un cisma en los estándares establecidos del mundo del rock melódico.
Hasta la próxima lista.

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DEF LEPPARD (2015)

DEF LEPPARD 2015

Echando la vista y el oído atrás, justo después del incontestable éxito mundial de “Pyromania” e “Hysteria”, dos de los discos más vendidos de la historia de la música, no lo olvidemos, los de Sheffield grabaron los fenomenales “Adrenalize”, “Euphoria”, “X” y el estupendo retorno a las guitarras hard de “High´n´Dry” con “Songs from the sparkle lounge”. Por los alrededores estaban “Retroactive”, con caras B y temas compuestos para otros artistas y que siempre me pareció otro disco oficial completo de Leppard, el “necesario” experimento grunge/alternativo de “Slang” por el que tuvieron que pasar muchos artistas (“Skunkworks” de Dickinson o “Hear in the now frontier” de Queensrÿche) hasta que se dieron cuenta que ese no era el camino y que no disponían de las suficientes camisas de cuadros, un Cd de versiones aceptable, la más que merecida gira de aniversario de “Hysteria” tocado íntegramente a un altísimo nivel y con poca ropa (la manía de Phill Collen de salir sin camiseta a tocar es innecesaria) y la extravagante serie de conciertos con Taylor Swift que se debía haber llamado Una mala tarde la tiene cualquiera Tour.

El porqué de este resumen es para darnos cuenta de que la trayectoria de Def Leppard ha sido sólida, prácticamente sin mácula y bastante consecuente.
Y en este año de grandes retornos, “Def Leppard”, el obligado disco de título homónimo.
Es muy cómico leer como los artistas intentan justificar que después de 35 años, justo ahora, el disco se llame como el nombre del grupo (siempre ha sido el primero). En este caso parece ser que este y solo este, tiene todos los sonidos de la historia de Def Leppard. Paparruchas. Basta con decir que sois multimillonarios, que estabais sentados en vuestras mansiones, con la guitarra en una mano y la cerveza en la otra y no teníais ganas de pensar. A nosotros nos da igual siempre que suene al grupo que adoramos.

Def Leppard

Lo cierto, dejando a un lado el misticismo, es que hay mucho de todo en este Cd. Hay un clarísimo acercamiento al sonido Pyromania/Hysteria/Adrenalized, “Let´s go”, muy buena y “Dangerous”, buenísima. Medios tiempos preciosistas en su onda más AOR, “We belong” o “The last dance“. Un par de sustos con las curiosas “Man enough” y “Sea of love” (“Another one bite de dust” y “Sweet home Alabama”, what the f**?) Y una segunda parte llena de guitarras y fuerza, especialmente en la fiesta padre de “All time high”o el perfecto hard de “Wings of an angel“,  la maravillosa y oscura semi acústica de “Battle of my own”, muy Zeppelin y un broche final llamado “Blind faith” que sorprende por su profundidad y su épica.
El sonido y la producción de todo el disco son sublimes. Me ha gustado especialmente la fuerza de las baterías de Rick Allen y que de nuevo las guitarras ganan la partida a cualquier tipo de efecto. Joe Elliot y su voz como si no hubiera pasado el tiempo en ellos.

Casi una hora de rock melódico sofisticado y hard elegante. Def Leppard siguen sólidos como el granito.