DANIEL CAVANAGH: “Monochrome” (2017)

DanCav-Monochrome-smlSopor perfectamente gestionado.
Y lo decimos con mucho cariño, ya que el nuevo disco en solitario del mayor de los Cavanagh (Anathema) es una oda a todos esos momentazos melancólicos que tanto placer nos proporcionan los de Liverpool grabación tras grabación a pesar de la moderada decepción que supuso “The Optimist”, lanzado también este mismo año.
Monochrome” se puede resumir tan fácilmente como resulta disfrutarlo.
Daniel, mi amigo del alma, ha ido al grano en los 48 minutos en los que transcurren los 7 temas. El comienzo es tan perfecto con las preciosas “The Exorcist”, “This Music” y “Soho”, estas últimas con Anneke haciendo de Lee Douglas (vaya dos voces), que es inevitable ser perverso y pensar que se guardó estas canciones para él solito. “The silent flight of the raven” es una excepcional composición instrumental totalmente cinematográfica. Un breve puente de reflexión llamado “Dawn” que nos lleva con su vigoroso violín al final con dos canciones de más de ocho minutos. La lánguida “Oceans of time” con Dani y Anneke y una maravillosa melodía de piano que se entrelaza suavemente con “Some dreams come true” para cerrar de manera impecable uno de los mejores discos de rock sinfónico del año.

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SONS OF APOLLO: “Psychotic Symphony” (2017)

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El enésimo súper grupo de Mike Pornoy. Y otras tantas conclusiones.
Podemos comenzar con el hecho de que Portnoy nunca va a grabar medianías. Que su pasión por el progresivo alcanza lo místico. Y que su círculo de amigos musicales es de tan alto nivel que al juntarlo todo se manifiestan ante nosotros muchos de los mejores discos de rock y metal progresivo de las últimas décadas.
Y “Psychotic Symphony” no iba a ser la excepción.

Si a todo lo expresado anteriormente con tanta vehemencia le añadimos la vuelta sin complejos de Mike Portnoy y Derek Sherinian al sonido de “Falling into Infinity” de Dream Theater, solo podemos concluir que la experiencia de Sons of Apollo atrapa.
Psychotic Symphony” te traslada con maestría de DT a Purple, pasando por Malmsteen y Talisman inevitablemente, gracias el trabajo clásico a las voces de Jeff Scott Soto.
Si tuviéramos que calificar el estilo de este disco sería el de Hard Rock Progresivo Machacón. Los instrumentos parecen afinados en octavas bajas haciendo que el sonido sea grave y agresivo suavizado únicamente por las melodías de Soto y algunos solos de vértigo del desconocido, para nosotros, Ron Thal, un virtuoso ciertamente.

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Muy progresivo y muy, muy bueno.
Ah, sí, al bajo un tal Billy Sheehan

MASTERPLAN: “Pumpkings” (2017)

MASTERPLANYa conocéis nuestra afición por las versiones y revisiones. También nuestras feroces quejas cuando el producto ha sido víctima de la codicia humana o sencillamente de una baja calidad.
En el caso que nos atañe hoy la cosa se complica. Cuan culebrón venezolano.

Podríamos hablar de la injusticia de no invitar a Uli Kush y a Roland Grapow para la esperada gira de reunión de todas las marcas de Helloween, siendo el batería y el guitarrista, a pesar de su azorada salida del grupo, culpables de gran parte del resurgir de la banda en sus horas más bajas ¿Pero si alguien ya no te cae bien lo invitarías a tu casa?
Tampoco cabe mucha reflexión respecto a si Grapow ha visto la oportunidad de ganar unos euros gracias a la estela que se ha formado por la mediática reunión de los alemanes. Son canciones de Helloween compuestas por él. Está en todo su derecho.
Muy diferente es opinar sobre si el experimento ha tenido algún sentido musical que es lo que realmente nos importa.

El sonido y la producción de “Pumpkings” es, como corresponde a un grupo de la entidad de Masterplan, limpio y potente. Hay más arreglos de teclados como es obvio y poco más. La única opción de salvar este disco con cierta dignidad hubiera sido darle un giro más Masterplan a las canciones. Pero no ha sido así.
Unas versiones casi exactas a las originales y con el hándicap de un cantante, buen cantante, que no tiene ni la capacidad vocal ni la personalidad para que este desastre de disco tuviera un mínimo de interés para nosotros.
Pobre Rick Altzi. De sustituir a Jorn Lande a enfrentarse con Michael Kiske y Andi Deris. Tres portentos de nuestro tiempo.
Ha habido canciones como “The chance” y “Someone´s crying” que no hemos sido capaz de terminar.

VUUR: “In this Moment We are Free – Cities” (2017)

vuur coverQue complicado es ser objetivo.
Más cuando estamos ante la que consideramos una de las voces y artistas femeninas más impresionantes de la música actual. De cualquier estilo.
Voz personalísima, estilo carismático y una técnica deslumbrante. Meteríamos en el mismo y bendito saco a las británicas Katie Melua y Birdy, a nuestra nueva musa sueca Jennie Ann Smith (Avatarium) o a la inefable María Brink (In this Moment). Todas ellas únicas y Anneke es la mejor.

Llevamos siguiendo a Anneke Van Giersbergen desde que la oímos cantar aquellas maravillosas melodías en “Valley of the Queens” del clásico de AyreonInto the Electric Castle” (también fue nuestra primera vez con Damian Wilson y el proyecto Ayreon, así que muchas gracias Arjen) y nunca nos ha decepcionado.
Tampoco con Vuur.

In this Moment We are Free – Cities” no es un CD fácil. Hay que darle varias vueltas para apreciarlo en su conjunto. Tampoco es un disco en su conjunto de Metal Progresivo aunque todos se empeñen en colocarle esa etiqueta. Sí es el proyecto completo más metálico de la holandesa. Agresivo y potente, con una producción y sonido contemporáneos, más cercano al Post Metal. Muy técnico y con momentos progresivos en algunas de las excelsas canciones que contiene.
Hablar de la forma de componer melodías y ejecutarlas de Anneke y de cómo convierte en suya cualquier composición sin importarle el estilo sería una obviedad, pero así es.
Si Vuur va a ser una banda de futuro como se anuncia, estamos en la obligación de destacar a los otros protagonistas del disco. Ed Warby, magistral en la batería, de nuevo y el trabajo inmaculado del guitarrista Jord Otto.
Ante una grabación tan compacta y homogénea es difícil destacar uno o varios temas, pero los singles de adelanto, “My Champion – Berlín” y “Days go by – London”, de lo más progresivo de todo el álbum, son toda una declaración de intenciones que se completan con las más accesibles y melódicas “Freedom – Rio” y “Your glorious light will shine – Helsinki”. Y aún os faltan siete sorprendentes ciudades más por descubrir.

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DRIVE, SHE SAID: “Excelerator” (1993)

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¿Porqué “Excelerator” precisamente?
Algunos pensaréis que es justo el único disco de Drive, She Said donde el recientemente desaparecido Al Fritch compartió el trabajo vocal casi al 50% con su eterno compañero de armas Mark Mangold, perdiendo un poco de protagonismo.
También que Mangold prevaleció en la composición y que cambiaron estructuras y arreglos permitiendo que el piano ganara a los sintetizadores y las guitarras y las canciones fueran más largas y profundas.
Y que esta grabación, descatalogada sin remisión, pasó totalmente desapercibida en la convulsa década del Grunge.
Todas las respuestas son válidas pero no las únicas correctas.

 “Excelerator” es para nosotros la tercera obra maestra de Drive, She Said sin discusión alguna. Un disco de más de 1 hora y 14 canciones. Intenso, melódico, rockero, soul. Con 2 instrumentales de corte cinematográfico. Una maravilla.
En él se conjuga todo lo que amamos de los norteamericanos. Sus incuestionables medios tiempos AOR como “All I´m livin for”, “Wherever you go”, “Won´t keep beggin´(Come Away)”, “Someone to run to” y “When hope is burning”, con Al Fritch y su expresiva voz como protagonistas absolutos. El tema cañero de turno, “In my hands (The Healer)”. Y algunas de las canciones más personales compuestas por Mark Mangold.
Las conmovedoras “Inside of you”, “Something at last” y las inconmensurables rockeras y animosas “Let it ride” (menuda entrada de Fritch) y “Drop the hammer”.

Los echaremos mucho de menos.

DRIVE BAND