BLACK SABBATH: “The End Tour” (Manchester Arena, 22/01/2017)

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Confirmado.
El mejor concierto al que puedes asistir es, como ocurre con una botella de vino, el que compartes con amigos. Poco importa si Dream Theater no sonara bien en 2012 en el Palacio de Vistalegre, si una súbita alergia al ron cola con jamón serrano me privara de recordar el concierto de Iron Maiden de Rivas en 2013 o que en 2001 Judas y Savatage tocaran en el patio del colegio gaditano San Felipe Neri frente a la playa y detrás de un cementerio urbano. Mucho menos que Annihilator y Overkill tuvieran que cambiar de ubicación y los mandaran a una discoteca de verano de la provincia de Málaga, que nos tuviéramos que trasladar a Gibraltar para por fin ver a Marillion con un aforo repleto de jubilados ingleses o que en el Calderón no nos dejaran beber cerveza viendo los Rolling. Tampoco que no saliéramos de la zona del Santiago Bernabeu en todo el finde cuando AC/DC tocaba al otro lado de la ciudad, que nos fuéramos sin hotel y termináramos durmiendo en el coche en un inquietante parking de Getafe tras el concierto de Metallica, que dos posesos fans portugueses no nos dejaran en paz durante el concierto de Roger Waters en Atarfe o que acabáramos con el Jagermeister del Be Prog My Friend de Barcelona.

Y de nuevo nos liamos la manta a la cabeza y terminamos en la entrañable, acogedora y tremendamente ambientada ciudad de Manchester a pesar de sus tres grados de media, de que no pudiéramos ver el sol en dos días y de que la policía inglesa me requisara el desodorante y el champú en el aeropuerto. Nuestra intensa actividad culinaria, claro respeto a la ciudad que nos acogía, casi nos hace olvidar el principal motivo del viaje. Pero una más que acertada parada en el Hard Rock Café repleta de metaleros de todas las edades, aunque nos imponíamos los maduros, nos volvió a despertar el gusanillo de poder ver, por primera y última vez seguramente, a Black Sabbath.

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Nadie a estas alturas podría asegurar que esta es la última gira de Ozzy & Co, pero sí que con seguridad es una de las bandas clásicas que ofrece un espectáculo más puro. Con una puesta en escena austera y aún así impactante gracias a la espectacular pantalla que pendía sobre sus cabezas y al carisma de Butler, Iommi y Osbourne. Fenomenal fichaje el de Tommy Clufetos que actualiza sin paliativos el sonido Sabbath. Solo tres instrumentos y el Manchester Arena y las veinte mil almas allí congregadas no dábamos crédito a la contundencia de Clufetos, a la velocidad de los dedos de Geezer Butler, la fiereza de los riffs de Tony Iommi y a un Ozzy en estupendo nivel de forma.

img-20170122-wa0014Comienza a sonar “Black Sabbath” y ninguno nos atrevimos a levantarnos de nuestros asientos en la hora y media de concierto, como si un respeto ancestral nos lo prohibiera y solo nos permitiera mover la cabeza, puntear agazapados y aplaudir al final de cada tema. Todo más propio de un concierto de cámara. Nunca había visto algo así.

Para mi fueron especialmente emocionantes “Snowblind”, “War Pig”, el único tema en el que el público interactuó e “Into the Void” con Iommi destrozándonos con el riff más brutal de Sabbath de toda su carrera. Una pena que “Sabbath Bloody Sabbath” solo sonara como intro para el magnífico solo de batería de Clufetos, que los pubs cercanos ya no sirvieran cerveza y que en seis horas tocara diana para volver a nuestra soleada Málaga.

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Todos, cada uno de ellos y algunos más que vendrán, fueron y serán el mejor concierto al que he asistido jamás.

BLACK SABBATH: “The End” (2016)

BLACK SABBATH THE END

No me lo creo. No es el final de Black Sabbath, ni su última gira.

Claro que también predije que “jamás” Axel Rose sería el cantante de AC/DC. Todo era un montaje y las famosas fotos estaban trucadas. Efectivamente, ahora debo un almuerzo, que pagaré con mucho gusto por otra parte, a la parroquia de amigos que escuchaban atentamente y con una sonrisa mis exabruptos sobre el cantante de Guns and Roses.
Pero como lo peor que me puede pasar es que tenga que comprarle a mis secuaces metaleros una botella con D.O. Sierras de Málaga voy a hacer caso a mi instinto y reafirmarme en que este E.P. de despedida no va a ser más que una nueva gira “Epitaph” de Judas Priest.

No sería además un final digno para una leyenda. No porque las 4 canciones originales que componen “The End” sean malas. El riff de “Season of the dead” es magistral. Ozzy, el hombre que no puede morir, está al máximo nivel. Y  tanto “Cry all night”, “Take me home” como “Isolated man” son buenos temas al más puro estilo Sabbath. Pero los extras en vivo de su “penúltimo” CD “13” no tienen ni el sonido ni la relevancia que se supone para un último regalo de la banda a sus fans.
¿Apuestas?

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BLACK SABBATH: “13” (2013)

bs 13_cover[1]¿Qué ocurre si eres uno de los miles, millones más bien, de habitantes heavies del planeta que preferimos los Sabbath de Dio a los de Ozzy? ¿Y si además eres de los raritos, como el que suscribe, que tiene todos los de Tony Martin?
Básicamente que no sufres escuchando “13” como sí ocurrió con “Dehumanizer” o “The devil you know”, el retorno de Dio, con buenos temas, aunque con Ronnie James ya en horas bajas.
Pero, claro, Ozzy parte con ventaja. En vez de tomar medicamentos cuando tienes ya una edad avanzada, él se los tomó y bebió todos en los 70´y 80´ y como uno de los grandes misterios de la ciencia (aún no sé cómo Punset no ha realizado un especial de “Redes”), Ozzy, a pesar de no poder andar sin asistencia, canta cada vez mejor.
13” es un disco muy auténtico y comprometido con lo que fue Black Sabbath y demuestra que por muchos grupos doom e imitadores que existan y a pesar de no tener mucho secreto el sonido Sabbath y menos la ejecución técnica (el batería es el de Rage Against the Machine, eso lo dice todo), son únicos en ofrecernos esos ritmos agónicos, ese ambiente enfermizo, heavy metal en su esencia. El origen de todo.
Desde las opresivas y densísimas “End of the beginning” y “God is dead?”, a la bella acústica (y oscura, faltaría más) “Zeitgeist”, hasta las espectaculares “Age of reason” o “Piece of mind” (una de las 3 fenomenales bonus tracks de la versión especial), este disco te transportará al comienzo de la locura y empezarás a entender el porqué.
Mi favorita, “Loner”, con riff a lo “Country Girl” del “Mob Rules”. No tengo remedio, soy de Dio.