Poster_Be_Prog

Una vez que la temporada estival de festivales se ha acabado para nosotros y el mundo real te vuelve a golpear (y por el que damos gracias), es hora de reflexionar y valorar nuestras experiencias.

Y 2 años después, volvimos al Be Prog! Casi sin saberlo empezamos con ellos en lo que se ha convertido en una referencia para los festivales musicales de nuestro país. El entorno y los artistas, fuera de toda duda, se convertirían en paja si la organización técnica no estuviera a la altura y como los buenos vinos, van mejorando mientras más respiran. Tras su excelente estreno de 2014, se han notado mejoras en lo que a la supervivencia y comodidad de los asistentes se refiere con más puestos de avituallamiento y la implicación de comercios  cercanos y musicalmente, en esta edición, han dividido los grupos en 2 jornadas. Lo que nos ha parecido un acierto, sobre todo porque el formato de día grande único no ha desaparecido, los cabezas de cartel estaban encuadrados todos en sábado, pero a su vez te permitía disfrutar de otras bandas emergentes o menos populares justo el viernes anterior, con algo menos de aforo y sin prisas. Perfecto. Habrá que valorar si económicamente pueden sostenerlo, pero siempre teniendo en cuenta que la media de edad del Be Prog! supera los 40 y no somos un perfil de macro festivales, tiendas de campañas y botellón. Los 90€ de la entrada denota que la organización conoce a sus clientes.
Musicalmente y una vez comprendido que el Be Prog! es mucho más que rock progresivo, aunque nunca se olvidan del sonido clásico, y que lo que llamamos “prog” engloba grupos y artistas de distintas generaciones que destacan por un sonido diferente, por su dominio de los instrumentos, por los arreglos intrincados y por los pasajes preciosistas, el cartel es cada año difícil de superar.
Hemos hecho apuestas para el año que viene y si nuestros sueños se cumplen esperamos a Marillion, DreamTheater, Symphony X y Neal Morse. Igual nos hemos pasado.

the-gentle-stormNos acercamos el viernes a ver y escuchar a los rusos I am the Morning y su rock sinfónico/gótico a base de piano, chelo y batería y empezamos a gozar del excelente sonido que la Plaza Mayor de El Pueblo Español ofrece y de la extraordinaria voz de la joven Marjana Semkina. Un mero aperitivo de lo que nos esperaba el sábado.
¿Era ese el puesto para una artista del calibre de Anneke Van Giersbergen? Sin duda que no. Pero ni los 30 grados al sol que padecimos tanto nosotros como los blanquísimos Anneke y su banda, ni comenzar mientras el público seguía entrando al recinto nos impidió disfrutar de uno de los mejores conciertos de la tarde. Temas de The Gentle Storm, Devin Townsend, Ayreon y The Gathering. Una gozada.
Algo cansinos nos parecieron Between the Bury and Me, y en general este tipo de grupos, que tuvieron además un sonido algo embarullado, pero a los que hay que admirar como los tremendos músicos que son.
Sorpresa por la cantidad de camisetas de Magma que había en el recinto, pero no por su música. Recordemos que este festival nunca se olvida de los clásicos y la presencia de los franceses trajo mucho revuelo. Magma es difícil hasta para los fans más acérrimos del progresivo y no defraudaron con sus complejísimas composiciones de prog, jazz, fusión cantadas en un idioma inventado.

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Podríamos ver a Opeth las veces que hicieran faltan. Son unos de los mejores grupos que hay sobre la faz de la tierra. “Miguelito” Akerfeldt, como se coreaba desde el público, haciendo de las suyas y mi amado Fredrik Akkesson apabullando. El sonido en ese instante ya era inmaculado y especialmente brutal para los dioses suecos. Vamos a terminar con “Deliverance” y os calláis. Cabritos.
Casi sin respiración nos quedamos cuando la enorme pantalla, solicitada expresamente por Mr. Wilson, empezó a proyectar las imágenes del artista Lasse Hoile, tan unido a la carrera de este artista definitivo. Me hubiera gustado ver especialmente a Marco Minemman en la batería, pero su sustituto Craig Blundell de la banda progresiva Frost, fue todo un descubrimiento para mí. Otro animal.Tardé en reconocer al otro nuevo, Dave Kilminster, músico habitual de Roger Waters, en las guitarras. Pura elegancia y técnica. Y qué decir de las 2 horas de concierto de Steven Wilson. De su amplio repaso al inconmensurable “Hand.Cannot.Erase.” Las 3 canciones de Porcupine Tree, “Lazarus”, “Sleep together” y “The sound of Muzak”. El fantástico “Don´t hate me” de su último EP. Mis queridas “Harmony Korine” e “Index” o el final con “The Raven That Refused To Sing”. Como siempre tímido pero muy simpático y como esperábamos, un concierto que retendremos en nuestra memoria.

s wilson be prog 2016

Mi cuerpo no aguantó más en pié aunque pude escuchar con claridad lo bien que sonaban los cañeros progs Textures, que tuvieron que lidiar con lo que supone tocar después de Opeth y Wilson y aún así tuvieron su público (entre ellos mis enardecidos acompañantes ¡Textuuuures!).
¿Qué nos esperará el año que viene en el Be Prog!? Confiamos en que tomen nota de nuestras sugerencias y si no, también iremos.

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