savatage-poets-and-madmenComo aquellos antiguos poetas románticos.

No hay que remontarse a las crónicas para saber que con altas dosis de morfina y absenta los grandes genios de la literatura escribían y las palabras, regurgitadas desde aquel mundo oscuro y paralelo al nuestro, se transformaban en fantasmas nobles y sublimes.

The Road no es el mejor ejemplo de excelencia psicotrópica ni letrística, pero bien es cierto que tras noches de excesos “razonables”, mi cuaderno de apuntes aparece repleto de frases, ideas, aparentemente inconexas, pero dentro de un epígrafe claro, un grupo o un disco determinado que ha sido evocado, casi como un sueño.

La suerte para mi médico de cabecera y el Servicio Andaluz de Salud y sobre todo, para mí mismo, aunque ya soy consciente de que no llegaré a los 60, es que al repasar el galimatías post etílico, siempre surge ante mí, de manera diáfana y consecuente, los sentimientos y emociones que nos embargan al escuchar ese Cd que nos fascina y nos completa.

Si fue así lo que ocurrió cuando encontré estas notas perdidas sobre la última maravilla de Jon Oliva y Paul O´Neill, ni yo ni el “Morphine Child” de Savatage lo recordamos.

Qué jodíos somos los poetas.

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